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Primera vaca clonada del Perú nació en universidad de Amazonas

Dos investigadores de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas han logrado el nacimiento de Alma C1

Sí es lechera, pero no es una vaca cualquiera. Los “padres” de la ternera Alma C1 son humanos, uno nació en Chachapoyas y el otro en Ayacucho, y ninguno se acostumbra aún a las entrevistas. Luis Murga Valderrama y Jenin Cortez Polanco son investigadores de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM) de Amazonas. Desde julio, mes en que nació Alma C1, le dedican la mayor parte de su tiempo: le dan el biberón, la sacan a pasear, juegan con ella y le hacen cariño. “Si no le haces caso, se molesta”, dice Murga mientras la vaca le besa la mejilla.

El nacimiento de Alma C1 no solo ha revolucionado la vida de los investigadores, también lo ha hecho con la comunidad científica del país y del mundo: su código genético la ha convertido en el primer animal clonado en el Perú. Lo han logrado a través del método Handmade Cloning (HMC), conocido como la clonación hecha a mano. Su creador, el danés Gabor Vajta, ha felicitado a los investigadores peruanos a través de su cuenta de Facebook.

La idea de clonar a un vacuno se concretó en el laboratorio de la universidad en el 2015. Luis (médico veterinario) y Jenin (biólogo) ya habían realizado trabajos de inseminación artificial y en el 2009 empezaron a soñar en voz alta con la clonación a través de la transferencia de embriones. Elaboraron un proyecto sobre biotecnología y, dos años después, la universidad aprobó los recursos (S/3 millones) para hacerlo realidad.

Los investigadores cortaron la oreja de la vaca Alma cuando murió de neumonía el año pasado. De esta, extrajeron el ADN para clonarla como Alma C1. (Dante Piaggio / El Comercio)

Con un presupuesto anual de S/26 millones, la UNTRM, ubicada a 15 minutos del centro de Chachapoyas, ha aprendido a aliarse con el sector privado para buscar mejor financiamiento. Los laboratorios donde se planeó el nacimiento de Alma C1 cuentan con equipos tecnológicos (como una planta de nitrógeno líquido utilizada para conservar células) valorizados en más de S/1 millón.

“Queremos ser una universidad de referencia en biotecnología, ser la primera en investigación científica”, explica Jorge Maicelo, rector de la universidad que no tiene un coliseo deportivo, pero sí cuenta con cinco institutos dedicados a la ciencia.

—El Día del Padre—
En un tanque de nitrógeno líquido cerca del establo, está almacenada una de las orejas de Alma, la vaca que ha prolongado su existencia a través de su clon, Alma C1.

Alma fue una de las primeras terneras de raza Jersey –conocidas por tener la mejor calidad de leche– que nacieron en la universidad. A los cuatro meses, pese a los intentos de Luis y Jenin por salvarla, murió por un cuadro de neumonía. Perderla no solo fue un golpe anímico para ambos por el vínculo paternal que habían creado con ella, sino también por el futuro productivo que la vaca tendría. Las de raza Jersey producen hasta 13 kilos de leche al día.

Entonces, empezó el reto: la traerían de vuelta. Le cortaron la oreja, la colocaron en el tanque de nitrógeno líquido y empezaron la clonación.

“Extrajimos las células de la oreja. Estas fueron a un cultivo especial donde se reprogramaron y empezaron a crecer. Después de 15 días, sacamos una porción con una pinza, la metimos a la centrífuga para que se deshiciera y obtuvimos la célula lista para insertar en un óvulo sin ADN”, explica Luis como si hablara de una simple receta de cocina. Luego, mediante una activación química, se produjo el embrión que fue colocado en el útero de otra vaca. Con algunas ecografías comprobaron la fecundación: la nueva Alma nacería el 19 de julio, en el Día del Padre.

Y así fue. Luis y Jenin recuerdan que la angustia y los nervios por el parto parecían interminables. Como Jenin se encontraba en Brasil, Luis, desde el establo, le contó cada uno de los detalles del nacimiento.

“Cuando la vi, supe que lo habíamos logrado, era idéntica, con las mismas manchas, era Alma”, cuenta Luis mientras compara la foto de Alma con la de Alma C1.

Las muestras de ADN de Alma C1 fueron enviadas al Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA). Los resultados fueron los esperados, las vacas son idénticas.

Alma C1 es una ternera de la raza Jersey, de cuatro meses y se cría junto a las otras vacas en el establo de la universidad. (Dante Piaggio / El Comercio)

—Arca de Noé—
“Es como una reencarnación”, dice Luis sobre la clonación de Alma C1. El médico veterinario de 40 años, quien dice que ser fiel de la religión católica, no cree que está quebrando alguna norma ética o moral al manipular genéticamente la vida de un animal.

El experto en bioética de la Universidad de Lima Enrique Varsi lo respalda. “En el Perú solo está penada la clonación humana, la de animales no. No le veo inconvenientes, mientras no se cause daño al animal”, comenta.

Jenin y Luis dicen que seguirán en busca del mejoramiento genético y la preservación de las especies a través de la clonación. En su tanque de nitrógeno, ya tienen la cola de un zorro silvestre que encontraron atropellado en la carretera. “Queremos tener una pequeña arca de Noé de células”, dice Jenin sin titubear.

Innovación científica en el Perú
- S/58 mil costó solo la clonación de Alma C1. Este monto es parte del proyecto financiado por la universidad.
- 6 años vivió la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a través de la transferencia nuclear de células somáticas, método más costoso que el utilizado para Alma C1.

Clonaciones a futuro. Mapa de genes
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Entre los animales que se clonarían, están el gallito de las rocas y el oso de anteojos.


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