Redacción EC

LUIS SILVA NOLE / 

Redactor de Sociedad

El sábado pasado, el Perú amaneció con la noticia de la muerte de , cantante y fundadora del grupo de cumbia . Pero también fue testigo de cómo, a raíz de ese triste hecho, el racismo afloró en , una de las más populares redes sociales de Internet.

Varios tuits de corte racista aparecieron una vez conocido el fallecimiento de la intérprete de . La reacción en contra de estas expresiones no se hizo esperar. A través de la misma red, se multiplicaron los mensajes de rechazo a las frases peyorativas, cuyos autores, en su mayoría, cancelaron sus cuentas por presión social.

“Hemos visto insultos intolerables a través de las redes sociales contra la cantante Edita Guerrero. Estos no son hechos aislados, son la punta de un iceberg de una realidad que amenaza al desarrollo de nuestra sociedad”, señala Eduardo Vega, defensor del Pueblo en funciones. “El racismo está enraizado en el Perú”, agrega.

En nuestra legislación, la discriminación en todas sus formas, incluidas la racial y la étnica, es considerada delito desde el 2006. La discriminación a través de Internet puede ser sancionada gracias al artículo 323 de la Ley de Delitos Informáticos (30096), publicada el 22 de octubre pasado.

Ese artículo especifica una pena de cárcel no menor de dos años ni mayor de tres si se discrimina a alguien por identidad étnica, religión, sexo, edad y condición económica, entre otras razones. Es más, dice que si el delito es cometido por un funcionario, este puede ir a prisión por cuatro años.

CERO DENUNCIAS

Sin embargo, según Rocío Muñoz, directora general de Ciudadanía Intercultural, del Ministerio de Cultura, este sector aún no ha recibido denuncia alguna de discriminación por racismo en redes sociales, requisito para iniciar una demanda judicial.

“Nuestro reto es sensibilizar a la población para que dé a conocer estos actos, que dañan la dignidad humana, a través de nuestra plataforma . No tenemos poder sancionador, pero sí podemos asesorar a las víctimas para que hagan la denuncia ante el Ministerio Público”, refiere Muñoz a El Comercio. Agrega que los racistas se esconden en el anonimato y las cuentas golondrinas para hacer de las suyas.

Para que se configure una discriminación se deben juntar tres condiciones: trato desigual, motivo prohibido (por ejemplo, no se puede impedir el libre tránsito en el territorio nacional) y afectación de derechos. Fuentes de la defensoría informaron que existe un debate jurídico sobre si los insultos racistas en redes son discriminación, ya que estos no impiden a la víctima acceder a algo. Otra corriente opina que el trato diferente afecta la dignidad, lo cual, dicen, es suficiente para configurar el delito.

“El sector Cultura debe hacer seguimiento a los casos hasta que se llegue a una sanción”, sostiene el defensor Vega.

Según Diana Zorrilla, directora de Operaciones de Quántico Trends, empresa de monitoreo de redes sociales, no se puede contabilizar de forma precisa la cantidad de tuits o posts racistas, por ser un tema subjetivo.

En la red social uno no está físicamente frente a otra persona o ante varias, lo que, desgraciadamente, impulsa a muchos a revelar odios a través de frases muy subidas de tono. Definitivamente, hay algo de cobardía en todo aquello. Ojo: uno puede denunciar en las mismas redes sociales a una cuenta racista para que esta sea dada de baja”, finaliza Zorrilla.

PLATAFORMA CONTRA EL RACISMO

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