Redacción EC

Mientras que en algunos países de Sudamérica ver a un es tan común como ejercitarse en un gimnasio, en el Perú la idea de buscar ayuda para lidiar con problemas cotidianos todavía asusta o genera rechazo. Incluso entre quienes son conscientes de tener dificultades debido a algún tipo de , según concluye un estudio del .

, director del instituto, precisa que del millón 700 mil peruanos que al año enfrentan algún cuadro depresivo, 365 mil están en Lima. Sin embargo, vivir en la ciudad donde están los tres centros más grandes de atención en salud mental del país no influye en el 65% de ellos, que no busca ni piensa que necesita ayuda porque asume que su apatía y desesperanza desaparecerán solas.

“Es el estigma de la depresión: ni los pacientes, ni la familia, ni algunos médicos generales la ven como enfermedad. Piensan que superarla es cuestión de carácter, de tiempo, que la solución es resolver el detonante en vez de admitir que están deprimidos”, explica.

Ruleta rusa
Para Mónica Castillo, del Colegio de Psicólogos del Perú, la buena predisposición del paciente para superar una depresión no es negativa, aunque sí se tornaría riesgosa de ser la única herramienta para lidiar con ella.

Y es que, como afirma la (OMS), la depresión como enfermedad no es un estado temporal de tristeza o abandono, sino un impedimiento innato en el cerebro para reaccionar a las frustraciones.

“Todos tenemos capacidad para afrontar frustraciones con fuerza de voluntad, pero cuando el abatimiento no disminuye en unas dos semanas podríamos estar ante una depresión endógena. Esta puede incluso agravarse en apenas seis meses, si no se aplica psicoterapia”, asevera Castillo.

¿Cada persona deprimida piensa en suicidarse? Edwin Shneidaman (1918-2009), considerado como el padre de la Suicidología, aseguraba que no. Aunque la depresión, decía, sobre todo la aguda y sin tratar o mal atendida, está presente en dos de cada tres suicidios y en uno de cada cuatro intentos frustrados en el mundo. 

“El suicida está agobiado por la desesperanza, la desesperación y el desamparo. La primera nace de la depresión. La segunda le hace pensar que no hay futuro, y si lo hay, este es desalentador. Finalmente, se aísla o se piensa solo”, precisó.

, de la Dirección de Salud Mental del , también destaca el valor de la predisposición del paciente para recibir ayuda. No obstante, coincide con Walter Castillo en que si esto no ocurre poco o nada se logra para asegurar una cura. 

“En el Perú hay 700 , 202 en el Minsa, y 22.756  psicólogos. Pocos, es cierto, pero de nada sirve duplicar su número si los pacientes callan”, puntualiza.

A su servicio

  • Una personalidad segura de sí misma, coinciden todas las disciplinas médicas, se forma durante la infancia. Elevados niveles de estrés en los niños, debido a la falta de muestras de afecto o a discusiones en casa, puede hacer que las conexiones neurológicas se rompan y el niño o niña pierda su capacidad para reaccionar a la frustración. Evite exponerlos a ello y demuéstreles cuánto valen él o ella como persona.
  • Quienes inmortalizaron la expresión “Mente sana en cuerpo sano” no estaban bromeando: realizar alguna actividad física de tres a cinco veces por semana reduce los niveles de ansiedad y depresión que podrían aquejar a una persona.
  • Según el American College of Sports Medicine (2010), existen tres veces más probabilidades de tener ansiedad y depresión cuando “nunca o rara vez” se hace ejercicio físico. De igual forma, la ansiedad baja de 12.4% a 4.5% entre quienes se ejercitan “frecuente o muy frecuentemente”.
  • Recientemente, especialistas han atribuido los mismos beneficios al sexo. No obstante, todavía no hay estudios que hayan medido sus beneficios en este campo.