(El Comercio)
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Gladys Pereyra Colchado

Aydé Farfán infringe la ley desde que descubrió que el aceite de reduce las convulsiones de su hija. Ello, debido a que el producto lo debe conseguir de forma clandestina.

Hace casi seis meses, el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski promulgó la Ley 30681 que legaliza el uso medicinal y terapéutico del cannabis, pero como esta norma aún no ha sido reglamentada, Aydé sigue con el miedo de ser detenida. “Nuestros niños no esperan la reglamentación. ¿Qué nos queda? La desobediencia”, dice.

Ella es representante del colectivo Buscando Esperanza, que reúne a más de 300 pacientes que, como su hija, con epilepsia refractaria, utilizan la marihuana medicinal para mejorar su calidad de vida. En estos casos, la medicina convencional no surte efecto. En dos años, la hija de Aydé pasó de tener hasta 10 crisis diarias a una cada tres días.

—Reglamento casi listo—
César Cabezas Sánchez, jefe del Instituto Nacional de Salud (INS) e integrante de la comisión multisectorial del Ejecutivo encargada de elaborar el reglamento, informó a El Comercio que la primera versión será publicada la próxima semana en la página web de la Presidencia de Consejo de Ministros (PCM).

Según Cabezas, los interesados podrán revisar dicho documento y brindar sus aportes durante un mes, los cuales se incluirán en la versión final del reglamento.

“Las madres o potenciales usuarios podrán dar sus opiniones y puntos de vista. Se va a recibir el aporte de toda la comunidad”, precisó.
De acuerdo con el especialista, en esta primera versión, la comisión –que incluye a representantes de los ministerios de Salud, Agricultura y Riego, Comercio Exterior y Turismo, Devida, la Policía Nacional del Perú, entre otros– consideró los aspectos técnicos para implementar la norma.

Asimismo, indicó que se está evaluando cómo se realizará la producción de los medicamentos derivados de la planta, por parte de entidades públicas y laboratorios certificados.

Sin embargo, el jefe del INS reconoce que los pacientes no pueden esperar este largo proceso. Por ello, detalló que se tendrá como alternativa la importación de medicamentos derivados del cannabis. Precisamente este es el temor de los colectivos, pues consideran que con esta opción no todos podrán acceder al tratamiento.

Por ejemplo, Juana Olazábal, también con epilepsia refractaria y representante del colectivo Purple Joy, señala que un aceite importado llega a costar hasta US$300, algo que la mayoría de pacientes no podría pagar. “El Estado tendrá que regular eso”, señaló Cabezas al respecto.

—Pacientes a las calles—
Buscando Esperanza, Purple Joy y otras agrupaciones que promueven la marihuana medicinal marcharán mañana sábado en el Cercado de Lima para pedir que la comisión escuche sus aportes basados en la experiencia.

Además, insisten en que se autorice el autocultivo o cultivo colectivo regulado por el Estado. “Estamos dispuestos a que nos supervisen, no tenemos nada que ocultar y pedimos que no nos acusen de narcotraficantes”, enfatiza Aydé Farfán, en referencia a los tres miembros de su colectivo que el año pasado fueron denunciados por el delito contra la salud pública y el tráfico ilícito de drogas.