Los trabajos se realizan hace tres semanas en la quebrada Nicolás de Piérola. (Foto: Félix Ingaruca / GEC)
Los trabajos se realizan hace tres semanas en la quebrada Nicolás de Piérola. (Foto: Félix Ingaruca / GEC)
Redacción EC

Desde hace un mes, la Municipalidad de viene reforzando los muros de la quebrada de Quirio, en la primera zona de Nicolás de Piérola. Allí, luego del último huaico del 2017, varias casas quedaron casi en el aire.

La mezcla de agua, lodo y rocas carcomió las bases sobre las que aquellas se sostenían. Y es que muchos de estos inmuebles fueron levantados al ras del camino, por ahora seco, del huaico.



En febrero del año pasado, el Ministerio de Vivienda declaró esta quebrada como zona de riesgo no mitigable. En todo el sector se colocaron carteles rojos para advertir a los vecinos del peligro.

“Cuando baja el huaico, suena que da miedo. La última vez el lodo se metió a mi casa y se llevó mis dos eucaliptos. Venía como olas”, dice María Pariapaza, dirigente vecinal.

A pesar de eso, la mujer se niega a una reubicación. “Vivo en Chosica desde que tengo 5 años. Ya tengo 64 y me quedaré hasta que Dios me lleve”, dice. Insiste en que si la reubicaran no podría mudarse con sus animales (dos loros, dos cabras, pollos y un perro) ni trasladar todas sus cosas.

Otros vecinos dicen lo mismo. “Tenemos título. Si nos reubican, nos van a querer dar terrenos o departamentos pequeños”, agregan.

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