Juan Carbajal, investigador de OpenCovid- Perú, señala que la lenta reducción de ocupación de camas hospitalarias sería consecuencia de la disminución de casos reportados desde mediados de febrero (Foto: archivo)
Juan Carbajal, investigador de OpenCovid- Perú, señala que la lenta reducción de ocupación de camas hospitalarias sería consecuencia de la disminución de casos reportados desde mediados de febrero (Foto: archivo)
Jorge Falen

Además del ligero descenso de contagios y muertes a causa del reportado en los últimos días, la disminución de la ocupación de las reflejaría un aparente retroceso de la pandemia del en el país. Desde inicios de marzo, esta curva (que mide la capacidad de atención de los servicios de salud) inició por primera vez desde diciembre una trayectoria descendente.

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Si bien en febrero ya había una desaceleración en las hospitalizaciones por esta enfermedad, durante las últimas dos semanas se observaron caídas consecutivas de 367 y 387 internamientos respecto al pico de 15.221 pacientes reportados el 1 de marzo, según una estimación realizada por la plataforma en base a estadísticas de la Superintendencia Nacional de Salud (), actualizadas al viernes 12 de marzo.

Esta tendencia decreciente en los internamientos por COVID-19 es similar a la observada entre mediados de agosto e inicios de setiembre del 2020, cuando la ocupación total disminuyó en casi mil camas semanales durante cuatro semanas consecutivas, luego de alcanzar un ‘pico’ de 13.823 contagios. Dicha situación antecedió el final de la primera ola de la pandemia [ver infografía].

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Causas

¿Qué factores explican este descenso? Juan Carbajal, investigador de OpenCovid- Perú, señala que la actual reducción se debe a la disminución de casos reportados desde mediados de febrero, lo cual redunda en menos pacientes activos y tiene un primer efecto en la hospitalización de casos moderados. Sin embargo, este hecho no ha impactado la ocupación de camas UCI para atender a los enfermos críticos, que desde hace semanas se mantiene por encima del 95%.

“Durante la primera ola vimos cómo la hospitalización subía como una burbuja mientras que en UCI era menos acelerado; ahora ha sucedido lo inverso. El aumento de casos también fue muy progresivo en esta segunda ola, incluso exponencial comparado con la anterior, tomó menos días llegar a la cúspide. Ahora que han disminuido los contagios, hay menos activos y menos hospitalizados ”, opina.

Pese a que esta reducción es menos acentuada que la de mediados del 2020, el investigador calcula que debería prolongarse al menos por dos semanas más para confirmar una tendencia clara.

Diferenciado por zonas

La curva de hospitalizados disminuye a nivel agregado; sin embargo, se identifican trayectorias distintas por grupos de regiones. La ocupación disminuye de forma más acelerada en el sur así como en la zona centro, la más golpeada por el virus durante la segunda ola. Las caídas más importantes se observan en Huánuco, Junín, Pasco, Tacna y Huancavelica.

Sin embargo, las hospitalizaciones aún no logra retroceder del todo en Cusco y Ayacucho. Carbajal explica que en esta última región, los casos, las defunciones y la ocupación de UCI también continúan en aumento, mientras que la demanda de camas hospitalarias está en un meseta, por lo que considera que todavía es una región “crítica”.

El escenario opuesto se vive en la costa norte, donde se nota una subida constante de la ocupación en Lambayeque, La Libertad, Áncash y Tumbes; mientras que en la sierra destaca Cajamarca. Si bien la disponibilidad de camas en estos lugares es mucho más amplia que las de UCI, la velocidad de ocupación aumenta más rápido. La misma situación enfrentan regiones de la selva como Ucayali y Madre de Dios.

Por su parte, Lima Metropolitana afronta un estancamiento con niveles de ocupación aún muy altos, pese al lento descenso de casos y fallecimientos. El investigador espera que en una o dos semanas esta ‘meseta’ de hospitalización empiece a descender debido a que habrá menos pacientes activos por atender.

“Se percibe que cada región tiene su particularidad, su temporalidad. También en cada una se han tomado decisiones tanto a tiempo como a destiempo. Por ejemplo, Junín y Huánuco estaban en una tendencia en crecida desde diciembre, pero recién en febrero se tomaron decisiones de focalización”, anota.



Entrevista

“Hay que tomar el descenso con cautela y seguirlo para determinar la tendencia”

Julio Cachay, infectólogo de la clínica Ricardo Palma


¿Estamos frente al inicio del retroceso de la segunda ola?

Hay una tendencia a disminuir, que estemos logrando una meseta inicial para luego ir bajando en el número de personas infectadas. Puede ser consecuencia del impacto de las decisiones tomadas o que desde el punto de vista natural los susceptibles al virus estén disminuyendo. Hay que tomar el descenso con cautela y seguirlo para determinar la tendencia.

¿Tuvo éxito la cuarentena focalizada?

Está demostrado que esta medida es de impacto para evitar la aglomeración de personas, es algo positivo.

¿Cree que ya se reflejado a nivel local el efecto de las variantes del virus?

La opción de que estén circulando nuevas variantes es de esperar, lo que pasa es que no se han definido porque hay que hacer una vigilancia genómica constante y determinar si están circulando de forma predominante en este momento. El hecho de estar bajando los casos y en ese contexto da la impresión que la inmunidad que se adquiere de forma natural bloquea o neutraliza a las variantes, lo cual sería positivo, o que estas aún no tienen una circulación predominante

¿Cree que circula una “variante peruana”?

Por supuesto, las variantes conocidas a nivel mundial han sido detectadas en lugares que tienen mayor capacidad de secuenciación genómica. El virus no solamente muta en un solo lugar, sino en todos. Lo que sucede es que queda evidenciarlo in situ a través de técnicas que en el Perú no tenemos.

¿Se observa en el campo un descenso de los pacientes que llegan tanto a hospitales como a clínicas?

Las UCI son un cuello de botella porque las camas disponibles son pocas, casi el 10% del total de cada institución. En hospitalización da la impresión de que hay menos demanda, hay más “tranquilidad”. Creo que al final se va a lograr controlar y disminuir los casos, pero siempre va a mantenerse un número de casos esporádicos, que incluso que lleguen a estados graves.

¿Qué determinaría que sigan habiendo casos graves?

Son diferentes factores. Uno de ellos es la automedicación, pero otro es la relación persona-virus, que determina una historia natural más agresiva en unas que en otras. Eso es un expresión de la variante, el tipo de virus que adquiere una capacidad biológica de la anterior.

¿Qué se puede esperar para los próximos días?

Puede haber cierto alivio [en la ocupación] y está el hecho de que se aceleren la vacunas a nivel de la población, con lo cual debemos esperar que disminuya con mayor énfasis y se mantenga. Las vacunas autorizadas tienen su impacto en evitar la progresión a enfermedad grave, especialmente en la población de riesgo, mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas. Si ahí se focaliza la vacunación inicial, entonces el impacto general en la disminución de casos graves es más notorio, menos estrés hospitalario.

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