Redacción EC

La muerte vuelve a rondar en . Esta vez por el terrible hallazgo del cuerpo de una mujer dentro de una maleta, a la altura del kilómetro 64.5 de la Panamericana Norte.

Las autoridades siguen trabajando por identificar a esta persona y determinar las razones de este nuevo crimen. Sin embargo, no es la primera vez que se usa una maleta con la finalidad de despistar a los agentes de la Policía Nacional y evadir la Justicia.

- Una maleta y descuartizadores -
El último caso más conocido fue el del periodista José Yactayo, cuyo cuerpo fue descuartizado, quemado y abandonado en varias partes de Lima por el joven Wilfredo Zamora Carrión, de 27 años. Ocurrió en febrero del año pasado.

Familiares de Yactayo habían denunciado su desaparición cuando se ubicó en un descampado de Andahuasi, en Huaura, una maleta quemada y en su interior partes del cuerpo del periodista. Faltaban las piernas y la cabeza.

Zamora Carrión confesó que desmembró el cadáver. Una parte la quemó en la maleta y el resto lo arrojó en varios puntos de la ciudad. Entró en contradicciones sobre la causa de la muerte de Yactayo, y ahora cumple prisión preventiva mientras dure el proceso.

Otro caso que asombró fue el de Enrique Armestar Anci, quien fue desmembrado mientras aún se encontraba con vida por su pareja sentimental Ricardo Vásquez Mori. Ocurrió en el 2012, y probablemente sea uno de los primeros en impactar a la capital.

Este hecho ocurrió en el departamento de Vásquez Mori, en Breña. Aunque dijo a la Policía que no lo mató, el Poder Judicial determinó que la víctima pereció a manos del acusado, quien ya había realizado un planeamiento detallado del crimen. Fue condenado a 30 años de prisión en el 2014.

“Ese momento solo lloraba y mi mente estaba blanco, y no veía más que la sierra y mi mano cortando. Acto seguido, procedí a cortar los brazos a la altura del hombro”, contó a la Policía. Pedazos del cuerpo fueron abandonados en sacos y una maleta en Lima y Huacho.

- En casos de feminicidio –
El uso de maletas también ha estado ligado a casos de feminicidio. El nombre de Ana Carolina Valle es uno que no debe olvidarse, una terramoza de 28 años que murió a manos del ex chofer de la empresa de transportes Soyuz, José Luis Salas, su ex pareja, el 20 de agosto del 2013.

Los celos hicieron de su relación amorosa una relación enfermiza. José Luis Salas no dejaba de acosarla, no le gustaba que salga con amigos, ni que pase tiempo lejos de él. La situación llegó al extremo en el quinto piso del edificio del jirón Huancavelica, en el Cercado de Lima, donde la atacó a golpes hasta ahorcarla. Fue envuelta en una bolsa de rafia, escondida en una maleta y enterrada en un descampado de Chincha. Finalmente, José Luis Salas fue sentenciado a 25 años de cárcel luego de tres años de cometido el crimen.

Ate también fue escenario de un terrible feminicidio. Néstor Yauri Inga (38) fue capturado en Ucayali en el 2015, tras asesinar a martillazos a su esposa Yovana Román, en el distrito limeño. Metió su cadáver a una maleta y la arrojó al río Rímac.

Jana Gómez Menéndez es otra de las víctimas de feminicidio en el 2007. La joven peruana murió a manos de su esposo estadounidense William Trickett Smith. Sus restos fueron arrojados dentro de una maleta al mar de Barranco. Para ello, él tuvo dos cómplices que lo llevaron mar adentro para arrojar el cadáver. Luego de cuatro años fue condenado a 31 años de prisión.

- No solo en maletas –
Luis Sergio Ramírez Santos (19) fue asesinado por una joven que conoció a través de Tinder. Su cuerpo fue abandonado en una bolsa en San Juan de Lurigancho y la autora material e intelectual fue identificada como Ana Carranza.

El 10 de marzo del año pasado, Luis Sergio Ramírez Santos llegó a la casa de Ana y esta lo amenazó. Ambos mantenían una relación eventual que el joven músico se negaba a formalizar. Con la ayuda de su pareja, Aníbal Chalco, Ana Carranza cometió el crimen. Para despistar a los familiares por la desaparición de Ramírez Santos, exigieron 20 mil soles y se les depositó 1.500.

LEE TAMBIÉN...