Vecinos denuncian que una pista recién inaugurada en Barranco se descascara y ocasiona congestión y problemas todos los días, sobre todos los días en los que garúa. (Foto: El Comercio)
Vecinos denuncian que una pista recién inaugurada en Barranco se descascara y ocasiona congestión y problemas todos los días, sobre todos los días en los que garúa. (Foto: El Comercio)
Pedro Ortiz Bisso

Son solo dos cuadras y no se reconstruyó la pista, solo se parchó. El costo fue de alrededor de 30 mil soles, una minucia si lo comparamos con lo que se invierte en otras obras públicas.

Pero así hubiesen sido 5 soles y un solo un centímetro cuadrado de calzada, lo que ha ocurrido en el jirón Alfonso Ugarte, en Barranco, es un escándalo.

Como señala El Comercio, recogiendo una denuncia ciudadana, en la cuadra 2 de esa calle es posible arrancar un pedazo de pista con las manos. Esto sucede apenas dos semanas después de culminados los trabajos realizados por encargo de la municipalidad distrital.

La empresa ejecutora y la comuna se han apurado en culpar a los vecinos por lo sucedido. La versión que manejan es que estos hicieron uso de la pista antes de que el sellador colocado en la superficie pudiera afirmarse. Un especialista consultado por este Diario considera que el problema es mucho más simple: el material fue usado inadecuadamente.

“En los próximos días se continuarán las labores de corrección”, han señalado desde el municipio, mientras que el contratista insiste en que se ha hecho un trabajo “resistente y duradero” y que la obra tiene una garantía de tres años.

¿No hubiese sido mejor someter la pista a un peritaje y determinar si la versión de la empresa era la correcta? ¿Basta con pedir que se hagan las correcciones y asunto arreglado? ¿Qué hubiera pasado si la denuncia no se hacía pública? El bien más valioso de un alcalde es la confianza de sus vecinos. Respuestas de este tipo no ayudan a que ese lazo sea duradero.

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