Ya es tradición que durante se instalen numerosos circos en la capital, este tipo de espectáculos se han convertido en uno de los más aclamados por todas las familias.  

En la siguiente galería, el Archivo Histórico de El Comercio recuerda cómo eran las celebraciones de antaño y la espera de la población para ver a los animales exóticos y las novedosas propuestas artísticas que traían, año a año, los circenses.

Durante el centenario de nuestra independencia se estableció como costumbre la temporada de circos. Algunas familias como Cavallini, Farfán, Valderrama y Lietti fueron las pioneras en realizar presentaciones con magos, domadores, acróbatas y payasos.

También llegaron a nuestro país algunos circos internacionales, entre los que destacan el Circo de Moscú, el de los Hermanos Fuentes Gasca y el Tihany Magic Circus.

Estas caravanas de artistas llegaron al Campo de Marte, la plaza de Acho y el Coliseo Amauta, entre otros lugares emblemáticos.

Debido a la gran cantidad de artistas y de implementos con los que llegaban, se necesitaban varios tráileres para movilizar el vestuario, la escenografía, los equipos de sonido, las luces y los animales que formaban parte del zoológico.

Entre los más esperados destacaban el Tihany, comandado por el mago húngaro Franz Czeisler y el Circo de Moscú, que presentaba a domadores y payasos, quienes recibían aplausos del público por sus ocurrencias.

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