El cuidado de la salubridad suele brillar por su ausencia en los estadios peruanos. (GEC)
El cuidado de la salubridad suele brillar por su ausencia en los estadios peruanos. (GEC)
Pedro Ortiz Bisso

Sacar pecho porque el estadio Monumental haya sido escenario de la primera final única de la Copa Libertadores el año pasado, no amenguó el bochorno provocado por las condiciones en que encontraron los servicios higiénicos los hinchas de Flamengo y River Plate. Falta de agua y pisos sucios fueron parte de las imágenes que los asistentes, sobre todo del campeón brasileño, viralizaron en las redes sociales.

Aunque los precios de las entradas costaron una pequeña fortuna, no creo que tal situación le haya movido un pelo a los peruanos que asistieron aquella tarde al coloso de Ate. Como decía el escritor Jerónimo Pimentel en su última columna, “en el caso del fútbol, la insalubridad está totalmente asumida desde el costumbrismo y se busca sortear con bromas y resignación”.

El sufrido hincha que acude a los estadios peruanos sabe que el desinfectante es un producto desconocido en sus trajinados baños y que encontrar agua en los caños (claro, cuando hay caños) suele ser una sorpresa. Hallar jabón líquido es otro cantar: entra en la categoría de proeza. Y el papel higiénico en el rubro ingenuidad. Acertar los seis números de la Tinka es mucho más fácil.

Al momento de escribir estas líneas, se han detectado casos de COVID-19 (popularmente conocido como coronavirus) en Ecuador y Brasil, así que no es difícil imaginar que nuestro país se vea afectado en los próximos días. ¿Aprovechará la ocasión la Liga 1 para acordarse del hincha y disponer se le brinde los mínimos requisitos de salubridad? Porque esos miles que van a las canchas todas las semanas no solo pagan por ver un partido de fútbol. Lo hacen también para hacerlo en un ambiente cómodo y seguro, en el que su integridad no sea puesta en peligro.

¿Habrá milagro en esta semana de clásico?