Redacción EC

Apenas tres metros separan las tumbas del cementerio Santa Rosa de las casas del asentamiento humano que lleva el mismo nombre. Ambos conviven hace varios años en las faldas del cerro La Regla, en el .

Este panorama es común aquí, pues los límites del camposanto y la zona habitada no están bien definidos. Se estima que tiene un área aproximada de 27 mil m2; sin embargo, no está propiamente cercada. Por ello es que muertos y vivos conviven en un mismo espacio.

Desde 1998, la Dirección General de Salud Ambiental del Ministerio de Salud constató que dicho lugar no cumplía con las condiciones de salubridad y seguridad. El cementerio funciona sin permiso.

Pese a los constantes reclamos de vecinos para la colocación de muros que dividan ambos espacios, el cementerio sigue funcionando y poniendo también en riesgo a los residentes de estas zonas. Ellos deben soportar fuertes olores y el peligro de contraer alguna enfermedad.

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