Según la OMS, consumir un aceite que posea más del 5% de acidez –equivalente a haberlo usado más de tres o cuatro veces en un fritura– es altamente cancerígeno. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)
Según la OMS, consumir un aceite que posea más del 5% de acidez –equivalente a haberlo usado más de tres o cuatro veces en un fritura– es altamente cancerígeno. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)
Redacción EC

La Segunda Fiscalía Provincial Civil de Lima solicitó a la información respecto a las acciones de control y monitoreo de aceite quemado, producido a diario por restaurantes.

Un informe de El Comercio, en el 2017, reveló que un 80% de este residuo va hacia las cañerías y posteriormente al mar, y el resto es reutilizado y vendido en el mercado negro.



El pedido formulado por la fiscal provincial María Luis del Rocío Rodríguez Fernández, considera que la comuna metropolitana debe formular recomendaciones de urgente atención y necesaria evaluación. Entre ellas figuran, establecer el requisito de diseño de un protocolo o plan de gestión de residuos para el otorgamiento de licencia de funcionamiento de los referidos locales y similares.

También incluir el rubro de contar con el protocolo o plan de gestión de residuos en la ficha técnica municipal de inspección sanitaria. Además de la implementación de un servicio de recojo de aceites usados, y establecer convenios con empresas especializadas.

La representante del Ministerio Público señaló que estas recomendaciones se orientan a contribuir a la implementación de una gestión municipal responsable con el medio ambiente y sus recursos naturales, en beneficio de los ciudadanos.

La solicitud se sustenta en el Decreto Legislativo 1278, Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, que establece que los locales deben tener un plan de gestión de residuos como el aceite.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), se registró cerca de 50.000 restaurantes formales en Lima que, junto con los informales, producirían diariamente altas cantidades de galones de aceite quemado.

Estos locales carentes de un plan o protocolo para darle destino al residuo dañan el sistema de tuberías de la ciudad, pues es vertido a las cañerías y desagües, generando especial impacto contaminante.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), consumir un aceite que posea más del 5% de acidez –equivalente a haberlo usado más de tres o cuatro veces en un fritura– es altamente cancerígeno.