La ministra de Salud, Elizabeth Hinostroza, recibió a este Diario en su despacho.
La ministra de Salud, Elizabeth Hinostroza, recibió a este Diario en su despacho.
Rodrigo Cruz

Es la funcionaria más solicitada en estos momentos. Su teléfono no deja de sonar y durante esta entrevista no ha sido la excepción. Pero ella dice que sus 30 años de experiencia como médica le ha dado el temple y la empatía necesaria para mantener la calma en estos días de crisis. Recalca que no es la primera vez que nuestro sistema sanitario afronta una epidemia. La ministra de Salud recibió a El Comercio en la sede de su ministerio, que en estos días de aislamiento social luce desértico de personal administrativo. Nos saluda manteniendo una prudente distancia, como corresponde en tiempos de coronavirus.

¿El Estado está realizando la cantidad de muestras de coronavirus que esperaba?

Tenemos seis mil muestras en stock todavía. Es decir, dispositivos para poder procesar. Y en promedio estamos procesando entre 400 a 450 muestras diarias. Ahora que ha empezado la etapa de dispersión comunitaria, la que se conoce como fase 3, estamos haciendo muestras a los sintomáticos, que son los que presentan signos de infección respiratoria, llámese fiebre, dolor de cabeza, secreción nasal, tos, etc.

¿Estas 400 muestras diarias es el número que se esperaba cumplir?

Claro. Quiero que recuerden una cosa: el problema del sistema de salud de los países no es el número de infectados (con COVID-19) sino los infectados que hacen síntomas. Porque de esos infectados que hacen síntomas sabemos que el 18% va a requerir hospitalización. Y de ese total, el 5% va a requerir respiración mecánica y un promedio del 3% va a fallecer. Entonces, nuestra preocupación es qué porcentaje va a llegar (a ese punto) para no desbordar el sistema de salud. Algunos se preguntarán, ¿por qué no hacemos un barrido? En ninguna parte del mundo se hace un barrido a todos los sanos. Las pruebas son para los que tienen síntomas y así confirmar la enfermedad.

Pero también hay una población infectada que es asintomática.

Por eso es que hemos mandado el aislamiento domiciliario. Eso es lo que la gente debe entender: en la etapa actual que estamos damos por hecho que si no inmovilizamos a la población, se va a dispersar el virus y aumentará el porcentaje de gente que puede estar con el COVID-19, y en ese porcentaje puede haber el mayor número de enfermos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda hacer la mayor cantidad de pruebas posibles. Y en países, sin ir muy lejos, como Chile se hacen en promedio 800 pruebas al día. ¿Cuándo en Perú llegaremos a esos niveles?

Ya estamos ahorita en ese nivel. Porque ya hemos implementado a los privados para que hagan esas pruebas.

—¿Cuáles son esos establecimientos y cuántas muestras diarias van a sumar?

Tenemos dos que son los laboratorios Unilabs y Roe que ya el Instituto Nacional de Salud (INS) los certificó el miércoles. Ellos sumarán unas 300 muestras adicionales. Con lo que haríamos unas 700 muestras al día. Fueron los privados quienes hicieron la propuesta al Minsa sobre qué laboratorios tienen la tecnología para hacer las pruebas (conocidas como PCR). Además, estamos adquiriendo 30 mil pruebas rápidas, que es una prueba diferente que hacemos con el PCR. El PCR es una muestra de hisopado nasal o faringe, y que en la muestra de secreción se busca el virus a través de una prueba de biología molecular altamente sensible y específica. Las pruebas rápidas, en cambio, son pruebas de tamizaje. Es una prueba sanguínea.

—¿Cuándo vamos a contar con estas pruebas rápidas?

Esperemos que esté llegando un lote de 30 mil pruebas para la próxima semana.

—¿Cuánto tiempo de diferencia tendrá esta prueba que las habituales?

Pocas horas. Tres horas en promedio.

—¿Y donde se van a distribuir?

En todas las regiones. Eso nos va a permitir negar la enfermedad. Por ejemplo, alguien tiene un cuadro gripal y a mí lo que me interesa es saber si es COVID-19 o no. Esa prueba lo que nos va a decir es si es o no.

— ¿Y este tipo de pruebas son 100% determinantes?

El PCR es de un alto grado de sensibilidad y especificidad. Por eso es importante saber cuál es la utilidad y en qué etapa se utiliza cada prueba desde el punto de vista epidemiológico. La primera etapa que empezamos fue con el caso cero e hicimos un barrido. Utilizamos la PCR porque necesitábamos la exactitud para saber qué paciente tenía el COVID-19 y ahí rastreábamos al resto.

— ¿Los reportes diarios que publica el Minsa son en tiempo real o tienen un retraso de 48 horas?

Son en tiempo real. Estamos dando los resultados al corte que termina el procesamiento en el laboratorio por eso se da en un determinado momento y en una sola hora. Es importante entender que esto no se hace de manera empírica sino bajo un plan. El que visita a la persona (supuestamente infectada) es un epidemiólogo, pero también va un personal de laboratorio a tomar la muestra, y una persona que le da consejería. Porque esa persona a la que se le toma la muestra positiva o negativa debe hacer una cuarentena. O sea, no es que se le toma la muestra y hace su vida. Ese es el peor error que se puede cometer. Por eso, lo más importante de esta etapa es el aislamiento social.

—Ahora que hablamos del aislamiento social, están apareciendo casos en regiones como Loreto y Madre de Dios, zonas golpeadas por el dengue. ¿Qué acciones tomará el Minsa para contener el avance del virus?

Sabemos que ningún sistema sanitario del mundo es suficientemente potente para contener un exponencial de crecimiento de casos. Lo que estamos haciendo es que estos casos que van apareciendo lo hagan de una manera que podamos tratar. Ese plan que tenemos de permanecer en casa si tienes un cuadro leve, no solamente es acá en Lima, sino en todo el país. Pero estamos ahora previendo más módulos. Tenemos un permanente contacto con China, porque ellos son los expertos en el COVID-19 y nos han hablado. ¿Ustedes recuerdan ese hospital de mil camas que se construyó en diez días? Estamos viendo, a través de la embajada, la posibilidad de adquirirlo. Estamos en eso.

—Y ese hospital de mil camas, ¿cuándo lo podríamos tener acá y en dónde?

Estamos trabajando en las regiones que tienen menos (cantidad de camas). Uno es Cusco, el otro puede ser Iquitos. Y estamos evaluando donde más lo podríamos tener. No será en todas las regiones pero se tiene la ventaja de que se puede trasladar.

—¿Cómo será la atención en las regiones en los casos graves?

No se olviden que tenemos dos mecanismos. En nuestro plan de operaciones hay una respuesta rápida, igual que cuando hay dengue o Guillain-Barré, que sale un equipo de acá y les lleva la ayuda. Estamos trabajando en coordinación permanente con las direcciones regionales de Salud. Es importante tener presente que si tengo dos casos graves allá, no voy a trasladar al paciente. Vamos allá para que los puedan atender en su área. Y lo más importante es que tenemos que ver dos escenarios: atención del paciente y contención de la epidemia. Si yo me centro en atender al paciente y no en contener la epidemia, nunca voy a tener suficiente capacidad porque se van a incrementar exponencialmente. Y si yo por el otro lado solo contengo la epidemia, empiezan a haber muertes. Es importante saber que por el dengue y por otras enfermedades, que esta no es la primera epidemia que enfrenta el sistema sanitario. Tenemos bastante experiencia.

—Usted recalca que no es la primera epidemia que ha sufrido el país, ¿qué nos quiere decir? ¿Que no entremos en un pánico injustificado?

Que no entremos en un pánico, que confiemos en las autoridades sanitarias y que hagamos lo que nos corresponde a cada uno. A la sociedad le corresponde cumplir con el aislamiento social, esa es la medida más potente y científicamente demostrada para combatir esta epidemia.

—Hablemos de las pruebas descentralizadas, ¿en qué puntos ya se están realizando?

Tenemos pruebas descentralizadas ya en Loreto, Lambayeque, Callao, Áncash, La Libertad y Piura. Hoy jueves se está implementando en Cusco y en breve en Arequipa. Ellos tienen la capacidad para hacer unas 50 muestras por día, pero además la próxima semana estamos empezamos las pruebas rápidas.

—También estamos viendo que se llenan las salas de emergencia.

Nosotros, viendo las experiencias de otros países, estamos tratando de evitar que gente que tiene cuadros respiratorios leves llegue a las emergencias. Es mejor que esperen con tranquilidad a que los visiten. Tal vez no los van a visitar de inmediato. De repente van a demorar, pero si la persona no está grave no debe ir a emergencia. En las emergencias tenemos gente vulnerable que puede ser infectada.

—Pero también hay casos de gente que tiene los síntomas y están esperando tres, cuatro y hasta cinco días a que los visiten.

Estamos ahora coordinando con las Fuerzas Armadas para que nos ayuden con la movilidad. Imagínese un sistema que está acostumbrado a que los pacientes vayan a los establecimientos y que de un momento a otro se invierta. Lo teníamos previsto, pero no en esta magnitud. Las Fuerzas Armadas van a ayudar. Estamos trabajando como país. Todos los días salen del Estadio Nacional equipos para la visita domiciliaria. Tenemos 19 equipos de visita domiciliaria con este nuevo apoyo y esperamos llegar a 50.

— ¿Tenemos el personal suficiente?

Estamos con personal del Minsa, Essalud, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Es todo el país.

— ¿Cómo están en el Instituto Nacional de Salud, donde se analizan las muestras? ¿Ha colapsado?

No ha colapsado. Hay una percepción que tenemos que hacer masivamente pruebas, pero tenemos que hacer solo a los que tienen un cuadro respiratorio. Y para la tranquilidad de todos les voy a decir, que el CDC, que monitorea las enfermedades respiratorias en el país, no ahorita, sino todo el año, nos dice que la curva de enfermedades respiratorias está plana. Quiere decir que no están habiendo más gripes de lo que habitualmente hay en esta época.

— ¿Tiene que ver que estamos en verano y por eso no se dispara?

Tiene que ver pero la data que yo tengo de este verano es la misma de años atrás.

—Pero también es cierto que en invierno se puede disparar…

Por eso estamos tomando las medidas para que no nos pase lo que ha pasado en Europa, que los ha agarrado en pleno invierno, cuando las enfermedades respiratorias aumentan. Ahora lo que tenemos que hacer es contener. El virus no va a desaparecer. No vamos a evitar que siga aumentando, lo que queremos es que lo haga de manera aritmética.

—Pero este país tiene una geografía particular. Hay zonas donde el invierno golpea de manera más agresiva. Por ejemplo, en Puno. ¿Cómo se van a anticipar?

Por eso estamos trabajando con las estrategias de inmunización. No solamente somos nosotros, también otros ministerios están trabajando para darle las condiciones adecuadas que va a tener la población más expuesta. El aislamiento va a impedir que el virus entre.

—Del virus no dejaremos de hablar cuando termine el estado de emergencia, tiene para varios meses.

Así es. Tiene para rato. Estamos recién empezando. Por eso es importante que nos organicemos como sociedad para enfrentar esto.

—¿Llegaremos al punto en que debamos aprender a vivir con el COVID-19, así como sucedió con otras enfermedades?

De acuerdo. Que aprendamos a convivir sin que nos destruya. Ese es el mensaje. Que aprendamos nosotros a contener este virus para que no nos lamentemos después.

—¿Cuándo vamos a poder saber que las medidas que se han implementado como el estado de emergencia ha dado resultados?

Después del día 12 podremos saber cómo se ha comportado el virus en esta etapa. Ahora estamos con los casos que ya ingresaron al territorio. Por eso es que mandamos una cuarentena absoluta de 14 días, que es el tiempo de aislamiento que se puede controlar el virus. A partir del día 12 vamos a empezar a ver resultados. Vamos a ver si la curva se mantiene plana y ya no se va para arriba.

—¿Es en esos días sabremos si es necesario ampliar la medida?

Esperamos que no. Confiamos que nuestra población va a asumir el compromiso que esta medida sea suficiente.

—¿Cuántas camas de emergencia tenemos?

Tenemos 300 camas de emergencia para Covid-19. Podemos llegar hasta 400. Estamos adquiriendo ventiladores. Y les doy una buena noticia: tenemos el hospital en Ate específico para Covid-19. Ese hospital tiene 200 camas y 50 camas de UCI solo para Covid-19. La fortaleza será la de no mezclar enfermos sanos con Covid-19.

—¿Qué mensaje se le puede dar a los médicos que están yendo a trabajar con el temor de ser infectados?

Le podemos decir a todo el personal de salud, no solo a los médicos, primero nuestro reconocimiento y apoyo porque son en estos momentos la fuerza más grande que tiene el país en la lucha contra el Covid-19, y que estén tranquilos porque aquellos que no tengan un seguro el Minsa ha previsto que los pueda asegurar el SIS. Nuestro personal de salud tiene amplia experiencia en manejo de epidemias y esta también es una oportunidad para el personal joven de enfrentar una.