Una imagen tomada del Facebook del colectivo Salvemos Benavides.
Una imagen tomada del Facebook del colectivo Salvemos Benavides.
Pedro Ortiz Bisso

Uno de los mayores atentados perpetrados contra Lima fue la 'remodelacion' de la avenida Benavides, en Surco, iniciada durante la gestión de Luis Castañeda.

La construcción de un tercer carril para ensanchar la vía y permitir el paso de más autos, a costa de reducir espacio para el peatón, se estrelló contra el reclamo ciudadano, encarnado en el colectivo Salvemos Benavides. Gracias a su persistencia, el despropósito municipal se frustró, aunque lo que ha quedado dista de ser una avenida propia de un país civilizado: los árboles que lograron evadir a las motosierras han quedado en medio del pavimento, como lo registra hoy El Comercio, un 'urbanicidio' que Emape ha prometido solucionar.

Lo que ha pasado con la avenida Benavides debería servir de lección para esos alcaldes que tratan sus jurisdicciones como el patio trasero de su casa e impulsan reformas con una visión chata y anacrónica, dilapidando los escasos recursos de sus municipalidades. ¿Quién responderá por el dinero gastado en esta obra sin sentido?

El peatón, y no el auto, debe estar en el foco del desarrollo de la ciudad. A ver si los amantes del cemento y el asfalto lo tienen claro de una vez por todas.

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