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La vida por los suelos: expansión urbana pone en riesgo sísmico a miles de limeños

Distritos asentados en terrenos inestables sufrirían mayores pérdidas ante un terremoto. IGP pide que se regule la expansión urbana.

Expansión urbana

Expansión urbana pone en riesgo a miles de limeños que se asientan en zonas vulnerables a sismos. (Foto: Alonso Chero)

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Si el terremoto que sacudió Ecuador el último sábado hubiera ocurrido 1.300 kilómetros al sur, en Villa El Salvador, solo en este distrito unas 470.000 personas se habrían quedado sin hogar.

La razón de esta eventual tragedia está bajo los pies de sus habitantes: este lugar es una de las principales zonas de riesgo contempladas en el mapa de suelos realizado por el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (Cismid), el cual indica qué distritos sufrirían las peores consecuencias ante un terremoto, de acuerdo con el tipo de terreno que subyace.

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Expansión urbana bajo riesgo sísmico.

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El documento sostiene, por ejemplo, que un terremoto de grado 8 en la escala de Richter derribaría cerca del 30% de viviendas de La Molina, el 22% de edificaciones de Comas y el 88% de las casas de Villa El Salvador, un distrito que posee grandes áreas de suelo compuesto por arena eólica –transportada por el viento– de consistencia suelta y de gran profundidad, sin bases de grava que lo sostengan.

–A pisar tierra–

Un grupo de geólogos peruanos ha dado la voz de alarma sobre las construcciones ubicadas en estas zonas de riesgo. Una de estas localidades es la que rodea el cerro Lomo de Corvina, en el distrito de Villa El Salvador, donde la extracción masiva de arena y la informalidad de las construcciones la convierten en una bomba de tiempo.

“Desde las escaleras hechas por el municipio hasta casas de varios pisos, toda construcción en esta localidad está, literalmente, en el aire, y su población está en riesgo”, anota Sandra Villacorta, especialista en riesgo geológico.

Según Villacorta, una vivienda debe levantarse sobre un máximo de 4 a 5 metros de arena, seguida de grava o piedra que soporte las bases.

“En Lomo de Corvina, el subsuelo está compuesto por arena suelta que supera los cinco metros. Nadie debería vivir allí”, añadió.

Hernando Tavera, jefe de la Unidad de Sismología del Instituto Geofísico del Perú (IGP), emplazó a las autoridades edilicias a dejar de otorgar licencias de construcción y de ofrecer servicios básicos a los habitantes de estas zonas de riesgo, para evitar que continúe el proceso de urbanización.

“Una cosa es invadir una zona de alto riesgo y otra cosa es que un alcalde avale estas acciones ofreciendo a los ciudadanos las condiciones para vivir. Estos mapas de riesgo deberían orientar los proyectos de expansión urbana, pero muchas autoridades no los utilizan”, sostuvo.

Tavera explicó que un terremoto producido en zonas de suelos inestables, arenosos o pantanosos permite que las ondas sísmicas se amplifiquen y causen mayores daños, a diferencia de terrenos duros, rocosos o compactos.


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