Pierina Chicoma Castro

Con voz firme, Edilberto León, supervisor del penal del Callao (antes Sarita Colonia), ordena abrir las rejas de los pabellones para permitir nuestro ingreso. El pasado domingo 12 se celebró el Día del Trabajador Penitenciario y buscamos a los tres servidores más destacados del lugar.

En el segundo piso del pabellón de mediana seguridad, Leobardo Álvarez, profesor que ha dedicado 41 años de su vida a trabajar en el Instituto Nacional Penitenciario (), dicta su última clase. Sus alumnos, que atentos lo escuchan, están bien uniformados con camisas celestes y pantalones negros. Acaban de terminar la secundaria tras las rejas. 

Entre tantos recuerdos que le ha dejado este oficio, Álvarez rememora con nitidez aquel 27 de marzo de 1984, cuando fue rehén de avezados delincuentes en el penal El Sexto, del Cercado de Lima. 

Él trabajaba en la carceleta del Poder Judicial, pero fue a El Sexto a buscar a sus colegas para jugar fútbol. Al ingresar, el profesor fue golpeado y atado de manos por los internos. Lo mantuvieron en el piso. Fue ahí que encontró un pedazo de vidrio y lentamente empezó a cortar la soguilla. “También me corté las manos pero pude escapar”, dice. 

Frente al pabellón de mediana está el de mínima seguridad. Se oye una marinera norteña tocada en vivo. Son los internos que han formado una orquesta y practican danza junto a Heyden Huamán, un agente de seguridad y al mismo tiempo profesor de música. 

Huamán solo tiene un año y medio laborando en el INPE y está convencido de que la música cambia a las personas. 

Desde el patio donde se reúnen los reos extranjeros de mínima seguridad emana una voz suave y maternal. Es Ida Gonzales, asistenta social con más de 30 años de experiencia, que les habla a los internos sobre los valores y la familia. 

“Hemos terminado por hoy, mis niños, ¿tienen alguna pregunta?”, les consulta Gonzales, quien tiene a un traductor a su lado. 

Su profesionalismo le ha permitido tratar a los personajes más temidos de los últimos tiempos. Gerson Gálvez Calle ‘Caracol’ y Jacinto Aucayari Bellido ‘Cholo Jacinto’ fueron asistidos por esta mujer de 64 años. “Fue difícil ganarme la confianza de ambos, pero todo se puede”, afirma. 

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