Juan Pablo León Almenara

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Un video de seis minutos grabado y compartido ayer en las redes sociales demuestra que los colectiveros informales tienen el apoyo directo de un sector del Congreso de la República. En las imágenes, registradas en la avenida Abancay, a pocos metros del local del Parlamento, se observa al propio presidente de la Comisión de Transportes, alentando a la formalización de los choferes de este servicio, quienes se movilizaron ayer en todo el país durante un paro nacional. “Nosotros queremos formalizarlos [...] Basta de papeletas e intervenciones”, se le oye decir al congresista.

El congresista Simeón Hurtado, presidente de la comisión de transportes del congreso, apoyó a los choferes de colectivo en el paro.

La iniciativa legislativa que busca modificar la Ley 28972 propone que cualquier carro sedán o station wagon (categoría M1) esté autorizado para recoger o dejar pasajeros en carretera, sin paraderos definidos, ni protocolos de higiene, pese a que el Ministerio de Transportes (MTC) declaró sobre los riesgos de esta actividad en este tipo de vehículos. Los choferes de este servicio han operado por años sin tributar y sin ser monitoreados, a diferencia de las empresas formales cuyas unidades son controladas por GPS.

Simeón Hurtado, en declaraciones recientes a “Cuarto poder”, ya había admitido ser . También fue uno de los que promovió el proyecto de ley para ampliar los permisos a las combis de Lima y Callao por 10 años, que finalmente fue modificado. Mientras participaba ayer en la movilización en el Centro de Lima, otro grupo de colectiveros quemaba llantas bloqueando la Panamericana Sur en el km 80. Con este bloqueo se formó una larga fila de autos y camiones varados en la zona.

Él no es el único congresista que está o estuvo en favor de esta propuesta legislativa. El congresista Guillermo Aliaga (Somos Perú) se promocionó durante la campaña electoral con de la avenida Javier Prado, y apoyó abiertamente a este gremio de transportistas que, durante años, se ha organizado para invadir paraderos, atacar a inspectores, evadir las operaciones policiales y hasta pagarle a una red de abogados especializados en dilatar sus papeletas hasta su prescripción. Enrique Fernández Chacón (Frente Amplio) también de legalizar este servicio.

Según la agenda parlamentaria, a la que tuvo acceso El Comercio, el Congreso buscará aprobar por insistencia su formalización en el pleno de esta semana. Esto luego de que el Ejecutivo observara la propuesta aprobada por los parlamentarios en mayo de este año.

–El fondo de la propuesta–

La iniciativa comprende la formalización del servicio de taxi colectivo para los vehículos de categoría M1. Así, se formalizaría a cualquier chofer en el resto del país para que transporte pasajeros en la modalidad de colectivo, es decir, ‘recolectando’ a personas a lo largo de una ruta, sin paraderos definidos.

El problema radica en que los vehículos de esta categoría, que son livianos, no estaban permitidos anteriormente por ser inseguros para el transporte interprovincial de pasajeros, de acuerdo con lo establecido por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Se trata de modelos sedán, station wagon, camionetas o algunas minivanes, vehículos que tienen una carrocería liviana para un servicio de transporte público en carretera, explicó el coronel (r) Franklin Barreto, exjefe de investigación de accidentes de tránsito de la Policía Nacional.

Según la Policía Nacional, los vehículos livianos son responsables de casi el doble de siniestros viales en carreteras, a comparación de los vehículos más grandes de categoría M2 o M3, como los buses. Estos últimos eran los únicos permitidos por el Gobierno para este servicio en carretera. Incluso, actualmente están obligados a circular con GPS, control de velocidad, cinturón de seguridad de dos puntos, además de estar respaldados por una empresa de transportes, algo que no ocurre con los colectivos. Muchos modelos de colectivos tienen asientos rebatibles, que no están soldados a la carrocería.

Otro de los riesgos de este servicio son las posibilidades de contagiarse del COVID-19, pues el negocio del colectivero es ocupar todos los asientos sin tomar en cuenta la distancia social.

–Los formales a pérdida–

Martín Ojeda, de la Asociación de Empresas de Transporte Interprovincial de Pasajeros, señaló que el gremio de transporte formal ha dejado de trasladar a 15 millones de pasajeros (de los 90 millones al año que usan el servicio) en los últimos dos años. El empresario estima pérdidas de 450 millones de soles anuales por competencia desleal.

“Hay más de 30 empresas de transporte formal que han dejado de funcionar porque sus rutas han sido invadidas por combis y autos colectivos. Entre ellas, las rutas Arequipa-Camaná, Lima-Cañete y Lima-Huaral”, dijo. 

Ayer un grupo de colectiveros bloqueó la carretera Panamericana Sur a la altura del km 80, y produjo una gran congestión vehicular en el sentido de norte a sur.