"Un verano en Nueva York", por Jorge Ruiz de Somocurcio
"Un verano en Nueva York", por Jorge Ruiz de Somocurcio
Jorge Ruiz de Somocurcio

Es la icónica salsa de El Gran Combo que canta al mestizaje de la ciudad considerada como la capital del mundo.

Equivalente a un país, tiene un presupuesto de US$70 mil millones, mayor que el del Estado Peruano. Pero está a cargo de todos los componentes de gobierno: desde la policía hasta los bomberos, pasando por el saneamiento, educación, salud, producción, medio ambiente.

Su origen en sucesivas olas de migrantes ha dado como resultado una ciudad arquitectónicamente multicultural, pero enmarcada en una trama urbana con visión de futuro y parámetros claros. Allí conviven una diversidad de estilos, que le otorga riqueza al conjunto.

Estuve la semana pasada, una vez más, y es sorprendente la capacidad de reinventarse y renovarse sin destruir su patrimonio. El hilo conductor en el desarrollo urbano de la ciudad es la cultura. Factor clave que da lugar a un proceso indetenible de escenarios culturales, que han creado subcentros en la ciudad con espacios públicos de altísima calidad que celebran el encuentro ciudadano. 

El atentado del 11 de setiembre del 2001 ha originado la transformación del bajo Manhattan y del Westfield World Trade Center, con más de 150 almacenes de moda, tecnología, galerías de arte y gastronomía, incluyendo la estación Oculus diseñada por Santiago Calatrava y la reconstrucción de una de las torres gemelas.

Muy cerca es posible conectarse con toda la ciudad a través de la ecológica Fulton Station que recibe 300.000 personas al día y trata el agua de lluvia.

El parque elevado más famoso del mundo, High Line, de 3 km de extensión ya está en su segunda etapa y ha tenido tal impacto en la regeneración de la original zona industrial que ha promovido la construcción de más de 500 mil m2 de vivienda nueva en su área de influencia.

La ciudad se ha reencontrado con el río y su borde ribereño y ha iniciado la transformación del puerto donde conviven los edificios tradicionales con el diseño contemporáneo.

Siguiendo la costa del río Hudson se acaba de inaugurar al sur de Tribeca, el Brookfield Place, un centro comercial de arte, moda, cultura y gastronomía. 

Y para terminar la reconversión urbana, los muelles 15, 16 y 17 del puerto al sureste de Manhattan son un espacio público de música en vivo, festivales de cine, eventos al aire libre, restaurantes, cafés, mercados gourmet y alamedas.

Finalmente el Whitney Museum, del arquitecto Renzo Piano, recientemente inaugurado también frente al puerto, ofrece la más completa colección de los íconos del arte netamente norteamericano.

¿Qué le puede enseñar Nueva York a Lima y al Perú?

Que los países se recuperan gracias a sus ciudades. Nueva York tiene un gobierno municipal unitario; con una conservación irrestricta de su patrimonio, reconciliada con sus recursos naturales, preparada para desastres y que finalmente le rinde culto al espacio público de calidad, que produce identidad como un derecho irrestricto de todos sus habitantes. 

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