Crítica sobre la exposición "Soldados del amor"
Crítica sobre la exposición "Soldados del amor"
Max Hernández Calvo

En “Soldados del amor”, Raura Oblitas aborda las instituciones disciplinarias (la Iglesia, el ejército, la escuela, la cárcel) que estructuran el sistema que regula nuestra cotidianidad.

La instalación se despliega en tres ambientes. En el primero, una áspera capa de cemento gris cubre una de las paredes. Del techo cuelgan unos bastidores de acero con una malla metálica, formando una cuadrícula. Esta distribución, junto con los materiales (y sus asociaciones), sugiere un entorno destinado a regular, simplificar y economizar indistintamente el comportamiento, el espacio y la producción.

En la pared opuesta se encuentran unas carpetas de colegio tipo mesa a las que se les ha quitado el tablero, formando una secuencia fija de compartimentos. En cada uno de ellos se ha pintado un recuadro color piel y una herida. La técnica empleada es la pintura policromada usada en las esculturas de madera virreinales y las heridas están basadas en las imágenes de las llagas de Cristo de la pintura religiosa. Oblitas traza así un nexo entre aprendizaje, adoctrinamiento, fe y sufrimiento, en un marco que habla de repetición.

La siguiente habitación está aparentemente vacía, salvo por una imagen pintada sobre el piso. Se trata nuevamente de una herida de Cristo en tonos carne, carmín y dorado. Esta intervención en la sala remarca el vínculo entre el campo artístico y la religión. No solo porque el proselitismo religioso encontró en el arte uno de sus instrumentos claves (dando lugar a la iconografía a la que recurre Oblitas), sino porque el campo artístico ha derivado en una forma sucedánea de “espiritualidad” contemporánea, con sus ritos, sus peregrinajes y sus experiencias trascendentales. Pero, asimismo, también vinculada a la escuela (talleres, escuelas y facultades de arte) e incluso a lo militar (considérese la metáfora de “la vanguardia”).

En la sala del fondo, la artista ha cubierto las paredes de la esquina con cemento y en el área de suelo que trazan ha ubicado un conjunto de catres soldados entre sí–cual acordeón metálico–. Esta estructura de acero refuerza la noción de orden, conectando así la estética de la continuidad del arte minimalista con la disciplina militar.

Saliendo al corredor central, una serie de bancas de madera, acaso de iglesia o tal vez de colegio, han sido empotradas a la pared de la galería. Nuevamente la unión estructural de la repetición minimalista y la sistematicidad institucional.

Al incorporar elementos simbólicos a la arquitectura que acotan nuestras posibilidades de desplazamiento, Raura Oblitas nos recuerda que estamos ante un orden total que va más allá de las instituciones en las que participamos: menos la cárcel que la escuela, menos la religión que la cultura. Un orden que habita en nosotros como una lección que dejó marca.

DATOS
Autor: Raura Oblitas Lugar: Galería 80M2 - Livia Benavides Temporada: hasta el 15 de abril

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