Módulos Temas Día

Más en Arte

Fernando de Szyszlo: Una excursión por la obra del maestro [VIDEO]

Nos adentramos en la obra del maestro de la plástica peruana con un video que resume parte de la fuerza de su trabajo y un texto del crítico Sebastián Pimentel

Fernando de Szyszlo

EN VIDEO: Homenaje a Fernando de Szyszlo realizado por la artista Claudia Gastaldo. (Fuente: El Comercio)

Con frecuencia me he preguntado por esa sensación amenazante y perturbadora de sus imágenes. Pero, a la vez, por esa forma de convocar la hipnosis, un trance que parte de la inmensidad sin límite que intuimos, y que envuelve a las figuras que lo habitan. ¿Qué nos cautiva más, la sensualidad envolvente de los espacios, o la inescrutable textura de las formas contenidas? Hay algo inquietante en estas visiones, un latido que se adivina en el campo desierto y que, sin embargo, parece estar poseído por una corriente viva.

Un autor asociado a la cultura y la inteligencia de un hombre de nuestro tiempo, como Szyszlo, quizás nos reclame, ya desde un amplio reconocimiento crítico, cierta beatitud, cierta inocencia a quien se asome a sus lienzos. Y, tal vez, esta beatitud sea retribuida por una sensación indefinible. Por un pensamiento que va más allá de lo discursivo, y una conmoción que va más allá de lo sentimental. A menudo, la experiencia de libertad e intensidad, incluso de violencia o impotencia, a la que uno se expone, cuando ve un cuadro de Szyszlo, corre el peligro de verse conjurada por el aura o el prestigio del nombre, por la literatura abundante, o la interpretación anticipada. Será bueno, entonces, asomarnos como niños, y descubrir la obra de ese pintor que nos revela las fuerzas del mundo con la misma inocencia, con la misma libertad.

Y es que Szyszlo es, antes que nada, un pintor que plasma las fuerzas que habitan el cosmos. Szyszlo nos une a ellas, pero no a través de la representación. Tampoco mediante la abstracción pura. Entre Kandinsky y Bacon, Szyszlo es un pintor que está y no está en medio, ya que aparece, en el mejor sentido de la palabra, como una traición a Europa. Es la traición que viene de otra tierra, de otro universo. Otra tierra y otra carne. La carne de Szyszlo es la carne de piedra, la carne vegetal o mineral, la carne de la América pre-hispánica, la carne del primitivo. Al pintor Szyszlo no se le puede cristianizar. En ese sentido, su obra, si bien muy moderna y sofisticada, también tiene algo de antigua y salvaje, algo de muda y clarividente, cuando transforma una iconografía pre-moderna (discos, monolitos, series geométricas, picos, hoja cortante) en materia viva, en vísceras, en un organismo monumental y a la vez desorganizado, pétreo y líquido, luminoso y oscuro.

Y si hay una angustia, si hay un dolor en la obra de Szyszlo, este no viene del rostro. El afecto que Szyszlo busca surge como torsión interior de la materia, como desgarro de un cuerpo descubierto en su constitución casi molecular con el espacio que lo alberga. Así, es que son tan inquietantes esos círculos que sobresalen en la imagen, y atraviesan los contornos de color y las líneas de definición: esferas o pequeños aros llenos de un volumen propio que acentúa no solo una especie de difusa corriente transversal que une los cuerpos al espacio, sino que otorgan una calidad flotante y casi ingrávida a toda la composición.

Fernando de Szyszlo

Fernando de Szyszlo. (Foto: Christian Ugarte/ El Comercio)

Fernando de Szyszlo. (Foto: Christian Ugarte/ El Comercio)

Fernando de Szyszlo. (Foto: Christian Ugarte/ El Comercio)

En efecto, ¿qué son estas entidades gigantescas que flotan o surgen en medio del cielo, del paisaje desértico, de la casa, o el océano subacuático? No hay simbología que valga, sino la propia potencia plástica del cuadro. Hablamos, ahora, de un amasijo de conexiones curvas, de planos de geometría dúctil que recusan cualquier género: a veces más cerca del hombre, a veces más cerca del animal, pero nunca humano ni animal. Y, a la vez, estas composiciones radicalizan la tendencia de algunos tótems de los antiguos: ídolos sin rostro y a veces sin cabeza, sumergidos en el espesor de esa Tierra lunar o solar, pero que siempre da una nueva melancolía. Y es que, en efecto, Szyszlo descorre la cortina de la percepción cotidiana, y logra una percepción anterior al hombre, siempre desde sus puentes de luz y contornos indefinibles. Nos referimos a un universo en el que nunca podemos ver a los seres o a los paisajes completamente, ya que se presentan en un fascinante estado de integración a ese campo de movimientos y estelas que han desasido toda posible cerrazón física o determinación figurativa.

Es difícil resumir esta brevísima excursión, en forma de homenaje, por la obra de Szyszlo. Se trata de un arte que afirma —y aquí radica, creo yo, una de sus características más apasionantes—los poderes de la pintura, y que lleva al límite su poder de absorción del espectador. Palpita en ella una tensión, casi un drama óptico y a la vez táctil, que se encuentra en un doble proceso de unificación y desintegración. Las suyas son entidades llenas de una cualidad imponente que, a la vez, dejan ver sus entrañas en carne viva. Puede ser un cuerpo, pero también una estrella, un Sol Negro. Su estilo del empaste, más que un sensualismo pictórico prestado de la escultura, es más bien una forma de hacer sentir los flujos que rondan el espacio. Por último, y en esto seguimos a Gilles Deleuze, la creación de Szyszlo es más humana cuanto más explora una existencia poderosa que se sitúa, no sólo en un escenario que confronta la luz y la oscuridad, sino entre reinos y géneros (humano, animal, mineral, vegetal) aparentemente incompatibles. Szyszlo hace surgir una experiencia pictórica de presencias que podemos ser nosotros mismos, pero que permanecen, en el cuadro, intactas, inagotables, y con una inocencia que es siempre plena. Plenitud y misterio que hablan de una liberación de la vida. Una vida innombrable que también es la nuestra. Y cuyas posibilidades de materialización, gracias al arte, nunca serán suficientes.

Tags Relacionados:

Fernando de Szyszlo

Leer comentarios ()

Hoy en portada

Subir
Fotogalerías