¿Cuán importantes son las políticas culturales en el Perú?
¿Cuán importantes son las políticas culturales en el Perú?
Max Hernández Calvo

Pese a que, con las elecciones, las promesas llegan como moscas a la miel, en lo que se refiere al campo cultural es - tas no aparecen ni por asomo. Tampoco sorprende, considerando que hay más de un plan de gobierno que ni siquiera menciona el rubro cultural.

En vista del panorama, esperar el reconocimiento de la cultura como un derecho oscila entre lo fantástico y lo utópico. Pero lo que resulta des - concertante es la incapacidad de reconocer en la cultura un ámbito de actividad económica potencialmente importante, es decir, un recurso. El admirable desarrollo cultural europeo no es concebible sin el mecenazgo que lo impulsó en los primeros siglos de la era moderna.

Ha pasado mucho desde que Cayo Cilnio Mecenas, una suerte de ministro de cultura de César Augusto, primer emperador de Roma, apoyase a los poetas Virgilio y Horacio. Hoy, el mecenazgo es una instancia central de la economía de la cultura en todo el mundo sustentada en una legislación que busca fomentar la participación social en la conservación y el enriquecimiento del patrimonio cultural, a través de incentivos fiscales.

En términos de políticas de Estado resulta clave implementar deducciones fis - cales a las aportaciones para la cultura, con miras a impulsarla. Los montos desgravables suelen variar de país a país, si bien los estudios plantean que es a partir de 50% de deducción fiscal que se estimula la inversión cultural (Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Luxemburgo y Suiza permiten un 100% de deducción a las aportaciones). Dichos montos se deducen de los ingresos. Por ejemplo, en EE.UU., en donde hay una larga tradición filantrópica, la legislación establece que las empresas pueden deducir sus contribuciones hasta un monto equivalente al 10% de sus ingresos.

La legislación francesa, por ejemplo, contempla la entrega de obras de arte en parte de pago para cancelar deudas tributarias, así como la adquisición de “tesoros nacionales”, cuyo importe puede descontarse hasta en un 90%, por un máximo del 50% del impuesto adeudado, cuando la obra es donada a una entidad pública, lo que naturalmente genera publicidad para la empresa que salvaguarda el patrimonio francés.

Estas deducciones están orientadas a las rentas más altas. El anteproyecto de la ley de mecenazgo de Andalucía, en cambio, pone énfasis en la participación social, abriendo las deducciones al consumo cultural de las personas con rentas bajas. Propone deducciones de entre un 15% y un 20% por consumo cultural (cine, espectáculos, libros, obras de arte, etc.), con un lí - mite del equivalente a unos 800 soles por contribuyente, para personas cuya renta no supere los 100 mil soles.

Lo fundamental de esta idea es que supone extender los alcances de los beneficios tributarios asociados al mecenazgo, haciendo partícipes a un universo mayor de ciudadanos.

En el contexto peruano, el apoyo a las artes es fundamental si es que queremos ir más allá de ser conocidos como una meca gastronómica y un museo de te - soros precolombinos. Invertir en potenciar la cultura del presente es apostar por nuestra trascendencia en el mañana.

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