Hablamos mucho de biodiversidad y de la riqueza natural que existe en el Perú, pero ¿cuán capaces somos de convivir con ella o de siquiera protegerla? Muy poco, considerando problemas tan actuales como la contaminación, la tala indiscriminada de árboles o la expansión de ciudades cemento cuyo plan de urbanismo ni siquiera contempla espacios públicos ni áreas verdes. Y deberíamos hacerlo. Fue el biólogo estadounidense Edward O. Wilson (Alabama, 1929) quien concluyó hace algún tiempo que el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo psicológico de las personas. Un artículo publicado por el portal TYS Magazine aclara este pensamiento: el Homo sapiens, al relacionarse por millones de años con aquel entorno natural que hizo su casa, desarrolló una necesidad emocional tan profunda que para vivir saludablemente requiere estar en contacto con plantas o animales.

Sobre esa necesidad, precisamente, invita a reflexionar la edición 23 de , la gran exposición de arquitectura, diseño de interiores y paisajismo, que este año desarrolla el tema La Casa Viva. Propuestas creadas por profesionales que animan a construir ambientes que nos permitan reconectar con lo primordial: la vida.

MARIO BLANCO, ARQUITECTO DE LA VIDA MODERNA
A fines de la década de 1940, una naciente Sociedad de Arquitectos limeña acogió a un colega italiano que migró tras la devastación en la que Europa se había sumido después de dos guerras mundiales. Se llamaba Mario Bianco. Hombre maduro y de gran talento, plasmó su estilo en obras como la Facultad de Arquitectura de la UNI (1954), el Hotel Savoy en el Cercado de Lima y numerosas residencias, como la que este año acoge a Casa Cor Perú.

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​Casa Cor Perú 2018
Dirección: calle Santo Toribio 397, San Isidro.

Horario: martes a sábado y feriados, de 12 m. a 8 p.m. Domingos de 12 m. a 7 p.m. Hasta el domingo 4 de noviembre.

Precio: martes a jueves, S/30 adultos y S/15 estudiantes. Viernes, sábado, domingo y feriados, S/35 general. Niños menores de 12 años no pagan.

Venta de entradas: boletería (calle Lizardo Alzamora 464, San Isidro).

Ambiente número 30 - Porche y sala de juegos
Diseñadora: Carla Cánepa

En la terraza techada que da al interior de la casa, Cánepa ha dispuesto muebles de distintos tipos, en madera, cuero y tapices naturales, entre otras piezas importantes. La disposición del mobiliario genera tres zonas: una sala para el relax, un rincón de lectura y un comedor con una mesa de madera y bordes del tronco real, sobre la cual destacan 48 lámparas tubulares a modo de escultura suspendida.

(Foto: El Comercio)
(Foto: El Comercio)

Ambiente número 10 - Cocina
Diseñador de interiores: Carlos Maza Fernandini

Casi 40 m2 mide el espacio que Maza intervino en Casa Cor Perú. Un ambiente importante, de alto flujo y con doble juego de lavadero, cocina (por inducción y a gas), refrigeradora y horno. Aquí el estilo sobrio lo dan los tonos claros con acentos de enchape de piedra, que contrastan con el comedor de diario, donde el artista Miguel Ángel Galleno pintó en 24 días y directo a la pared este verdor que cautiva.

(Foto: El Comercio)
(Foto: El Comercio)

Ambiente número 17 - Flat familiar
Arquitectas de interiores: Marilú Salcedo y Jennifer Junek

Pensando en una pareja joven con una hija de 3 años, las arquitectas asumen el reto de disponer en 65 m2 una cocina, una sala-comedor, dos dormitorios y un baño. Plantas, melamine, madera y tapices brindan texturas distintas a este espacio dominado por tonos azul, tierra y verde, con detalles de arte (obras de Aldo Chaparro y otros), volumen e iluminación precisos. En la vista, el cuarto de la niña: la calidez de tonos verde turquesa y beige oscuro rodea la cama de una plaza desde cuya cabecera se prolonga hacia el techo una trama de iluminación focalizada.

(Foto: El Comercio)
(Foto: El Comercio)

Ambiente número 7 - TAO
Biófilo: José Miu Malca

En este Casa Cor no podía faltar un biófilo (persona que ama todo lo vivo) como el señor Miu, quien interviene el balcón inspirado en la filosofía china que procura armonía y equilibrio. Destacan en este ambiente un añejo bonsái y dos terrarios, uno de ellos (en la foto) construido siguiendo el método Wardian, llamado así en honor del médico inglés Nathaniel Ward, quien a inicios de la época victoriana cultivó plantas en cajas de vidrio para su fácil transporte.

(Foto: El Comercio)
(Foto: El Comercio)

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