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Christian Fuchs: máscaras de familia

Teatralidad, transformismo y juego de roles se ponen en marcha cuando el fotógrafo decide recomponer la vida de sus ancestros retratándose como ellos

Los genes trabajan por la supervivencia humana. Los genes componen esa voluntariosa máquina que irriga el árbol de las venas. Los genes son el gran ejército que defiende la vida sobre el planeta Tierra. Su arsenal más visible está compuesto por millones de músculos que se estacionan en el rostro y cantan el himno que inventaron nuestros ancestros. Por eso cuando el fotógrafo oprime el disparador y un flash le lame la cara, lo que está haciendo es retratar, desde los signos transitorios del cuerpo, las condiciones esenciales del ser.

"Fue el 2013, mirando el rostro de una de mis bisabuelas alemanas, cuando pensé que podría verme muy parecido", dice Christian Fuchs (Lima, 1979). Hombre de decisiones radicales –y perfectamente avisado del trabajo de la norteamericana Cindy Sherman, cuyos autorretratos interrogan sobre la naturaleza de la creación del arte–, Fuchs tomó dos determinaciones urgentes: estacionarse al pie de su árbol genealógico para estudiar cada una de sus ramas y, luego, bajar desde allí con un elenco sincronizado de maquilladores y vestuaristas de cara a un trabajo que roza la perfección teatral.

—Vida duplicada—
"Internalizo de manera integral a mis personajes. Estudio cartas, diarios personales, partidas de nacimiento, defunción, registros de barco, etc. También ingiero los alimentos que ellos solían comer, pues el gusto es un sentido que nos ayuda a conectar rápidamente con las memorias almacenadas en distintos niveles de nuestro ser", dice. Lo que sigue tiene que ver con un complejo arsenal de hidratantes, pinceles, correctores líquidos, neutralizantes y polvos faciales, cuya volatilidad estará paradójicamente destinada a perpetuar el instante. Así, hasta ahora ha inmortalizado a 14 personajes correspondientes a sus líneas materna y paterna.

El año pasado, por ejemplo, devolvió a la 'vida' al gran mariscal Juan Bautista Eléspuru y Montes de Oca, a su esposa Natividad Martínez de Pinillos y Cacho y también a la hermana de su séptima abuela, la célebre Dorothea Viehmann (1755-1816), que recogía las más alucinantes historias, leyendas y cuentos de hadas de los invitados a la taberna de su padre en Kassel; historias que, a su vez, las iría relatando con asombrosa exactitud a los hermanos Grimm para que alcancen la inmortalidad al ponerlas en negro sobre blanco.

Fuchs también es descendiente de la reina Juana de Avis de Portugal y del científico y escritor Johann Wolfgang von Goethe, a quienes aún no ha caracterizado. Pero en medio de semejante árbol genealógico –cuyo ramaje toca a las más señaladas casas de Europa–, irrumpe la tenebrosa figura de Catalina de los Ríos y Lisperguer (1600-1665), aristócrata y terrateniente chilena más conocida como 'La Quintrala', cuya deslumbrante belleza era directamente proporcional a la crueldad y la perversión con que trataba a sus sirvientes.

Pero en Chile vivió también su abuela Catalina del Carmen Silva Schilling (1926-2016), niña lectora de Schiller, Adelbert von Chamisso o Mörike, y famosa por relatarle poemas de memoria a Gabriela Mistral. Ella alimentó la vena artística de su nieto Christian, que se prepara para caracterizarla junto a otros personajes como Simón de Lavalle de la Bodega y Cuadra, María del Carmen Cortés Cartavio y Santelices, Friedrich Carl von Savigny, Isabel I emperatriz de Austria y Santa Margarita reina de Escocia. Por supuesto que también estarán la oscurecida 'Quintrala' y el luminoso Goethe.

—Llamado de sangre—
En "Renacimiento", la serie que acaba de inaugurar en ArtMo, Christian Fuchs aparece tras las pieles de su sexto abuelo Johann David Buschmann (1775-1852), de su quinto abuelo Eduard Buschmann (1803-1877) y de su cuarta abuela Johanna Buschmann (1830-1909) para un homenaje que, esta vez, se viste de música: Johann fue un maestro de cámara que inventó el terpodion, instrumento de teclado generador de un sonido de fricción similar al de la armónica de cristal. Su hijo Eduard lo acompañaría en sus gloriosos recitales, hasta que emigró a Chile con su hija Johanna afincándose en Osorno.

Fuchs también metamorfosea su rostro con el de su cuarto abuelo Friedrich Ludwig Buschmann, inventor de la armónica y probablemente del acordeón. Y así, viajando en cemento blanco y fotografía, compone un concierto de luces y sombras que vibran sobre la exacta disposición de pelucas, tocados y un vestuario orlado con fibras de época. Lo que sigue es un disparador automático que atraviesa todos los umbrales de la genética.

Finalmente, ¿quién eres tú, Christian Fuchs? "Soy yo y soy ellos. Una serie de diferentes partes que se agrupan para conformar algo que después se descompone y se vuelven a agrupar para formar otras hasta el infinito", responde, enigmático. En medio de una brillante transformación donde concurren el artificio, la pose y el trucaje para desestabilizar toda verosimilitud, descubrir su verdadero ropaje psicológico parece ser el imán que esconde su estrategia.

Más información

Lugar: ArtMo-Monumental Callao.
Dirección: Jr. Constitución 250, Callao.
Fecha: hasta el 21 de junio. Horario: de martes a domingos de 11 a.m. a 6 p.m.
Ingreso: libre.

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