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El desafiante trabajo de Georges Rousse se expondrá en el MAC de Barranco

Articulando fotografía, arquitectura, pintura y escultura, el celebrado artista francés llega a Lima cargado de imágenes que desafían toda verosimilitud

Georges Rousse

"Punto de vista" es la exposición del MAC que reúne la obra de Georges Rousse. 

Su trabajo consiste en pintar una mentira para ver una realidad. O viceversa. Alteración del estímulo visual, proceso cerebral que funciona por contradicción continua, ilusión óptica imposible: es todo eso y algo más lo que entrega en contenedores cónicos, cilíndricos, piramidales, especulares, ópticos o catóptricos. Todo depende del punto de vista, de la orientación de la mirada. De la perspectiva ilusoria que el francés Georges Rousse (París, 1947) disponga para nosotros, seres mortales y boquiabiertos frente a la magia.

Frente a la seducción que es capaz de ejercer el virtuosismo de un artista que es arquitecto, pintor y escultor antes de oprimir ese clic que perpetúa su imagen de fotógrafo icónico en este siglo XXI donde parecía que todo estaba dicho, que no había mucho que inventar. Claro, la anamorfosis –efecto de distorsión de una imagen desde determinada perspectiva– fue practicada desde el Renacimiento por Piero della Francesca y Leonardo da Vinci aplicando la geometría euclidiana. Serán, entonces, otras particularidades las que califiquen el arte actual del francés.

—Cuestión de perspectiva—
Hijo de militar, con la itinerancia y el desarraigo como norte, el mecanismo rudimentario de una Brownie Flash de Kodak fue el primer refugio de una infancia desterritorializada. “Desde entonces soy fotógrafo de origen y viajero por excelencia. Observo todo tipo de construcciones, pero prefiero los barrios populares y las casas en ruinas. Mi idea es memorizarlas antes de su colapso”, dice. La excelencia de su foja de servicios atestigua las vueltas que le ha dado al globo terráqueo desde hace 65 años.

Georges Rousse

"Metz", 1994. Impactante juego visual propuesto en la obra del artista francés Georges Rousse. (Fuente: Cortesía Galerie Younique)

Semejante vigencia se explica desde la singularidad: Rousse interviene los espacios con notas y dibujos que reproduce en el lugar gracias a un proyector que determina dónde irán los brochazos de pintura. La cámara, ubicada en el mismo sitio que el proyector, fotografía la obra desde el único lugar posible para que la forma proyectada no se descomponga en fragmentos de color. Es esa, su monumental relación con la perspectiva, la luz y la compleja construcción de espacios pictóricos, donde el artista francés encuentra el inagotable surtidor de su arte. Tanto que en un universo artístico gobernado por la reinvención, el pastiche y el collage, Rousse parece tocar las fronteras de lo inédito. Pero ante cualquier atisbo de originalidad en pleno siglo XXI, prefiere ser elusivo: “La arquitectura en ruinas es un espacio de libertad listo para ser transformado. Y mi trabajo de conservación es tan peculiar como el de un arqueólogo. Al no poder adquirirlos, guardo un rastro que testificará su tiempo. Elijo transformar el espacio tridimensional en una fotografía bidimensional, que será la última huella del edificio antes de su desaparición”.

Y exactamente eso fue lo que hizo al insertar las huellas de la bomba nuclear en una casa de Hiroshima o los estallidos de la guerra civil en un edificio de Guernica. Más bien en Lima –invitado para la primera Noche Blanca, 2008– un mercado miraflorino disparó su imaginación: “Una claraboya redondeada iluminaba las tiendas. La redondez del dosel y la luz me hicieron dibujar dos círculos que calzaban con la arquitectura”. Fue cuando clavó el trípode. Un anillo rodeado de dos esferas concéntricas sobre fondo descascarado, como dos soles incandescentes y superpuestos, es lo que queda de aquella demolición.

— Enigma en vivo —
Indistintamente llamado “viajero eterno”, “artista total” o “ser del espacio”, Georges Rousse prefiere observar la disposición pétrea de Machu Picchu o las salineras de Maras antes que dilucidar molestas asociaciones artísticas con el "Black Square" de Kazimir Malevich o con la obra de fotógrafos transgresores como Steichen, Stieglitz o Ansel Adams. “Entre mis proyectos futuros está descubrir fierros retorcidos, edificios demolidos de hormigón, pigmentos de pintura y periódicos pasados”, dice.

¿Y qué hará esta vez en Lima? “Una instalación de adobe, ya que es el material utilizado en los suburbios que estoy descubriendo ahora. Cada proyecto encuentra una resolución original según la ciudad, el país y su cultura. Han preparado un extenso programa dentro del cual está montar en vivo una vivienda de madera en el MAC para mostrar cómo ha evolucionado mi gusto por la arquitectura en ruinas a lo largo del tiempo”. Y así, equilibrando entre lo verdadero y lo falso. Superponiendo planos. Difuminando los colores. Redireccionando las curvas. Reivindicando el vacío y las perspectivas engañosas, Rousse es una incógnita que aterriza en Lima: el enigma insoluble del arte, claro está.

Agenda en Lima

Fecha: 25 de mayo, 12 m.
Inauguración Nueva Aula-Cabaña de la ONG The Light and The Leadership Initiative, en Huaycán.

Fecha: 26 de mayo, 10 p.m.
Noche de los Museos con Georges Rousse, en el MAC de Barranco.

Fecha: 28 de mayo, 7 p.m.
Charla de Georges Rousse en el Centro de la Imagen de Miraflores.

Fecha: 30 de mayo, 7:30 p.m.
Inauguración de la exposición “Puntos de vista”, en el MAC de Barranco.

Fecha: 2 de junio, 11 a.m.
Visita privada Colección Jan Mulder de la exposición “Puntos de vista”, en el
MAC de Barranco.

Nota: Todos los eventos contarán con la asistencia del artista.

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