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Juan Enrique Bedoya presenta la muestra "Museo" en el MALI

El artista reúne 179 fotografías y otras piezas en una muestra que disecciona la evolución de la experiencia museológica en el mundo. Va desde este 4 de abril

JUAN ENRIQUE BEDOYA

Foto tomada por Juan Enrique Bedoya en el Museo de Historia Natural de Nueva York, en el 2015.

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Lo que más lo impresionaba de niño eran los animales disecados del Museo de Historia Natural de San Marcos que, por entonces, todavía podían comprarse en mercados de artesanías de las avenidas Petit Thouars o La Marina. De hecho, llegó a tener un pequeño y tieso caimán en casa, hasta que lo perdió en un incendio doméstico. Luego, el interés por los museos de Juan Enrique Bedoya se extendió a diversos viajes a Estados Unidos y Europa, donde siempre aprovechaba para realizar incursiones en estos templos que, según los denomina él, son "la versión más depurada y sofisticada de la acumulación". Todos los seres humanos tenemos la tendencia de guardar cosas y el temor de desprendernos de ellas.

Es de esa obsesión que surge "Museo", la muestra de Bedoya que podrá verse desde este 4 de abril en el MALI. Son 179 fotografías –todas inéditas– que él ha captado en diferentes museos, galerías y salas de arte del Perú y del mundo durante tres décadas. El primer conjunto corresponde a un políptico de imágenes en blanco y negro tomadas en los primeros años 90. “Las personas y objetos que figuran allí representan a gente y cosas de mi entorno cotidiano: amigos, un primo, los viejos zapatos de mis hermanas antes de desaparecer en una mudanza, el maletín de viaje de mi abuelo, un juego de la infancia, frutos locales, entre otros. De alguna manera, un museo personal de lo cotidiano”, explica el artista. Se trata de fotografías planeadas, casi de estudio, en las que Bedoya invirtió tiempo y cuidado.

En las otras dos paredes de la sala, en cambio, se lucen las fotos a color que tomó, en su mayoría, fuera del país. Aquí prima el disparo al vuelo en los pasillos de los museos, el gesto espontáneo, la escena construida por accidente. Con la sutileza y la habilidad para encaletarlo todo, rasgo tan inherente a la peruanidad, Bedoya usaba una cámara pequeña para obtener sus tomas. "Esto me permitía fotografiar con rapidez y, a la vez, pasar desapercibido. Luego de estar horas y horas en los museos, y al igual que el entrenamiento en una actividad deportiva, se logra desarrollar y afilar los reflejos. Muchas de las fotografías que se presentan podrían parecer armadas, pero son producto de una espera paciente", cuenta el fotógrafo. Solo una vez un guardia del museo le preguntó qué estaba haciendo. A lo que solo correspondía defender cínicamente su inocencia e irse silbando.

–Espacios vivos–

Al imponente conjunto fotográfico, Bedoya ha agregado otros elementos. Por ejemplo, algunos de los animales disecados que tanto lo apasionaban y viejas cámaras fotográficas. Casi todos esos objetos son los que aparecen en las fotos que componen su políptico en blanco y negro. "La recuperación de las piezas, con las marcas y heridas del tiempo que me interesaba dejar en evidencia –frente a la falsa ilusión de la fotografía de aparentar el poder de detener el transcurso de la vida–, ha sido labor de la generosidad de buenos amigos. También, de labores de arqueología doméstica y de la tolerancia y el cariño de mi familia", apunta.

También se suman tres mesas de libros. En la primera se encuentran títulos que dan cuenta de la génesis y el desarrollo del coleccionismo y de los museos, como "The Origins of Museums", editado por Oliver Impey, o "La casa de la vida" de Mario Praz. La segunda incluye libros que van desde el expolio del arte de Oriente a través de las campañas imperiales de Napoleón, hasta una abreviada sección de memorias o biografías de los principales marchantes, historiadores o coleccionistas que contribuyeron a definir el arte europeo. En la tercera y última, ubicada frente a las fotos de museos estadounidenses, diversas obras como las memorias de Joseph Duveen, Thomas Hoving o Peggy Guggenheim, figuras que les dieron forma a la museología y al coleccionismo de arte norteamericanos.

Las piezas y los libros mencionados sirven como una extensión de las fotos colgadas en las paredes. Un intento de "friccionar la bidimensionalidad y el aura de la imagen fotográfica, permitiendo al espectador la experiencia directa de la escala, el volumen, la textura y el olor del objeto representado". Después de todo, la muestra es también un intento de entender la evolución y las etapas de los museos en el tiempo: la acumulación de tesoros de la época clásica, el modelo de museo universalista que sintetizó el Louvre o su actualización moderna en el siglo XX, bien representada por el MoMA de Nueva York.

"Hoy, para garantizar su supervivencia, los museos deben recurrir a nuevas fuentes de ingreso como restaurantes, merchandising, exposiciones 'blockbuster' y hasta el alquiler de sus instalaciones", señala Bedoya. Que sirva esta muestra en el MALI –un “Museo” dentro de un museo– para devolverles a estos espacios su valor.

–Más información–

Lugar: Museo de Arte de Lima - MALI.
Dirección: Paseo Colón 125, Parque de la Exposición, Lima. Temporada: del 4 de abril al 21 de octubre. Entrada general: S/15.

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