Enrique Planas

Interesante material es la mayólica. Por un lado, es símbolo de pulcritud y supuesta modernidad. Sin embargo, su reverso revela su naturaleza arcillosa, natural. Para el escultor Ishmael Randall Weeks, esa superficie  brillante no es más que una máscara, un maquillaje.

Dentro del programa MALI in Situ, el escultor cusqueño presenta "Tribuna", proyecto que incluye dos esculturas de gran escala ubicadas desde ayer en la recepción y el vestíbulo del museo. "Tribuna" resulta la más imponente: con miles de mayólicas recicladas, unidas unas con otras con pegamento, Randall Weeks replica una topografía familiar. Imaginamos tajos abiertos en los cerros, adobitos de huacas prehispánicas, paisajes de andenería, quebradas por donde pasará un huaico inminente.

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En su obra las sugerencias  son múltiples: historias de migrantes andinos hacia la costa, la aparición de los pueblos jóvenes, la devastación como resultado del desbalance ecológico. Se trata, a manera de metafórica maqueta, de la textura de nuestro país. "Podrías decir que esto es un regalo al Perú.  Es la obra más problemática, y la que más tiempo me ha demandado. Sentía que esta pieza representaba al país", señala el artista, interesado siempre en explorar las tensiones entre el espacio natural y las ideas asociadas a la modernidad y el progreso.

La coyuntura propone una interpretación obvia: su obra de 15 toneladas pareciera representar los huaicos y las inundaciones que hoy cubren  ciudades de la costa peruana, exponiendo además la informalidad en su construcción.

Por supuesto, esta idea acompañó al artista a lo largo de las últimas semanas en su taller. Para él, parte de la fascinación de vivir en Lima es constatar el caos de su planeamiento urbanístico, pero a la vez entender lo orgánico de este crecimiento. "Estoy harto de escuchar decir que todo en esta ciudad es feo. Por el contrario, yo veo vidas, veo gente que no funciona con la lógica que espera un urbanista, pero que tiene su propio orden y organización", advierte.

Por ello, en lugar de pensar en la imposible tarea de eliminar la informalidad, para el escultor es urgente pensar cómo integramos estos comportamientos sociales para pensar en el futuro de nuestras ciudades. "Lo que nos falta es creatividad para asimilar todo ese crecimiento", afirma el artista formado en el Bard College de Nueva York y el Skowhegan School of Painting and Sculpture de Maine.

CLAMOR EN LA TRIBUNA
"Tribuna" es una escultura de cuatro módulos tallados a modo de chacana o cruz andina, cuya distribución genera cuatro angostos pasadizos que invitan a ingresar a su interior. A nivel del piso, la escultura nos revela su tonalidad uniforme y terrosa. Desde arriba, en una escalera, parece un colorido patchwork.

Según el artista, la inspiración para este trabajo se debe en parte a la obra de Emilio Rodríguez Larraín. "Su trabajo ha sido una gran influencia en mi vida", manifiesta. Por eso, esta pieza tiene una relación  directa con la escultura realizada  en adobe por el desaparecido escultor, colocada en el Parque de la Exposición, muy cerca del frontis del MALI.

Insertados dentro de las mayólicas apiladas, estratificadas y sometidas a un proceso de abrasión, el público encontrará libros sobre economía, historia del movimiento obrero, ensayos de educación y urbanismo en el Perú, e incluso manuales de autoayuda. Todos libros encontrados en mercados de segunda mano, y que complementan la lectura que podemos tener de una escultura tan simbólica de nuestra realidad.

Así, mientras se suele criticar al arte conceptual por resultar críptico y cerrado para el público no asiduo a museos, esta escultura resulta una metáfora nacional tan potente que resulta fácil adivinar un diálogo natural con los públicos más diversos. "Yo siempre he querido hacer un arte abierto al público, pero siempre manteniendo mis referentes y el diálogo con los artistas que me influencian. Quiero que las personas entiendan mi obra físicamente y emocionalmente", añade el creador cusqueño.

MÁS INFORMACIÓN

Lugar: hall de ingreso y vestíbulo del MALI. Paseo Colón 125, Lima.  Temporada: Del 30 de marzo al 25 de julio. Horario: de martes a domingo, de 10 a.m. a 7 p.m. Sábados, hasta las 5 p.m. Ingreso: libre.

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