El actor Tony Todd le dio vida a Candyman, un fantasma nacido del injusto asesinato de un hombre afroamericano que mantiene su existencia aterrorizando a los habitantes de las áreas marginales. La nueva versión es protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II. (Fuente: TriStar Pictures)
El actor Tony Todd le dio vida a Candyman, un fantasma nacido del injusto asesinato de un hombre afroamericano que mantiene su existencia aterrorizando a los habitantes de las áreas marginales. La nueva versión es protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II. (Fuente: TriStar Pictures)
Juan Luis  Del Campo

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“Candyman, Candyman, Candyman, Candyman Candyman”. Para alguien que creció en la década de los noventa con cierto amor por las películas del terror, la repetición de este nombre frente a un espejo causan todavía recuerdos de escalofríos similares a ser retado a decir “Bloody Mary”, otro fantasma con una leyenda no nacida en el cine y un similar amor por los reflejos. Este 27 de agosto este clásico monstruo regresa con una película dirigida por Nia DaCosta y coescrita por el genial (“Us”, “Get Out”).

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Basado en un cuento por el maestro del terror Clive Barker - padre también de series como “Hellraiser” -, “Candyman” (1992), protagonizado por Tony Todd en el titular rol, gira en torno al fantasma de un hombre afroamericano que fue linchado por una turba violenta en el siglo XIX por el crimen de enamorarse y dejar embarazada a una mujer blanca de la alta sociedad. Ahora un espectro con solo la venganza en mente, atormenta a los habitantes de una marginal urbanización en Chicago para perpetuar su leyenda.

Con un fuerte contenido racial, “Candyman” se diferenciaba bastante de las otras franquicias de terror que triunfaron en las anteriores décadas. Aunque la protagonista es una mujer blanca, interpretada por la actriz Virginia Madsen, la mayoría de sus víctimas son afroamericanos de estratos sociales bajos. La locación de la película, el nada ficticio complejo habitacional , era conocido por su alto nivel de crimen y violencia, distando mucho de los aparentemente apacibles suburbios donde primero Michael Myers y luego Freddy Kruger encontraron a sus propias presas.

Parte de la película fue filmado en el complejo habitacional Cabrini-Green de Chicago, infame por la violencia que ocurrían en sus paredes. (Fuente: TriStar Pictures)
Parte de la película fue filmado en el complejo habitacional Cabrini-Green de Chicago, infame por la violencia que ocurrían en sus paredes. (Fuente: TriStar Pictures)

Y sin Cabrini-Green no habría “Candyman”. Las dilapidadas paredes llenas de grafitti del complejo, creadas para albergar a la creciente migración de afroamericanos del sur al norte del país durante los 60, habla claramente de las circunstancias a las que fueron sometidos a lo largo de generaciones, discriminados y relegados al olvido en una cada vez más violenta realidad.

Es interesante notar que el racismo no forma parte de la historia original de Clive Barker, que gira más entre las diferencias de las clases sociales. Titulada “The Forbidden” (“Lo prohibido”), la historia forma parte del sexto volumen de su serie antológico “Libros de sangre” y se encuentra ambientada en un barrio de bajos recursos de Liverpool.

Cuestiones como su raza y origen están ausentes en el relato del autor, aunque la descripción del fantasma hace dudar de que se trate de alguien con ancestros africanos: “Era brillante al punto de la vulgaridad: su piel era un amarillo ceroso. Sus labios delgados un azul pálido. Sus ojos salvajes brillaban resplandecían como si sus iris estuvieran incrustadas con rubíes”.

En cambio, el aspecto racial fue añadido por el guionista y director Berard Rose. A pesar de que la película ha sido ovacionada por su crítica social, en una entrevista con Rose, quien es británico, admite que su elección de situar su historia en Chicabo y Cabrini-Green fue casi por casualidad y que quería hacer más una historia que tenía más que ver con las creencias y mitos que las diferencias raciales.

Le pedimos a la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) que revisen el guion y ellos tuvieron cierta preocupación de que la película repetía el cliché del afroamericano como alguien que debe temerse”, recordó el realizador. “Yo argumenté que algo muy extraño ocurre en las películas de terror: las personas realmente se identifican de alguna manera con el monstruo - es él de quién se disfrazan, no la víctima. Y Candyman es casi un ángel vengador”.

Nunca fue mi intención el hacer un gran comentario social. Enfrentado a la realidad de lo que estaba ahí, eso entró en la película y la hizo mucho mejor”, señaló.

Para Tony Todd, el músico y actor que trajo a Candyman a la vida, la representación del racismo si era una prioridad, afirmando ante la misma publicación que confiaba que Rose. “Sabía que yo no iba a crear una caricatura y que yo quería arraigar al personaje en la larga historia de la esclavitud en los Estados Unidos”.

La muerte del hombre que se convertiría en Candyman en la película "Candyman: Farewell to the Flesh". (Foto: Gramercy Pictures)
La muerte del hombre que se convertiría en Candyman en la película "Candyman: Farewell to the Flesh". (Foto: Gramercy Pictures)

Esa parte de la historia se hace más evidente en la secuela de la película, titulada “Candyman: Farewell to the Flesh” (1995) que muestra la muerte del hombre, el hijo de un esclavo, que se convertiría en el espectro. Y aunque la escena de su ejecución - en la cual pierde una mano antes de ser asesinado utilizando miel, abejas y luego lanzado a una hoguera - presenta una teatralidad que denota su naturaleza como un producto cinematográfico, el acto en sí no está lejos de la realidad de un país que durante la era de Jim Crow fue lugar de cientos de linchamientos de afroamericanos, incluyendo el infame asesinato de Emmett Till en 1955, un niño de 14 años acusado de faltarle el respeto a una mujer blanca. Y no es como si esta violencia contra afroamericanos - y también otras minorías - haya desaparecido en los Estados Unidos en los tiempos recientes, como las protestas por las muertes de George Floyd, Breonna Taylor y Tamir Rice en la última década han demostrado.

“Candyman”, con su comentario social, sirvió no solo para resaltar esta situación. No fue su única importancia, como le dijo Jordan Peele :

El ‘Candyman’ original es uno de mis favoritos. Es una película muy influencial para mí. Principalmente porque no tuvimos un Freddy negro, un Jason negro”, afirmó el realizador, quien además del coescribir el guion es uno de los productores de la nueva versión de la película. “Cuando ‘Candyman’ salió, se sintió muy osada. Muy catárquica. Era aterradora. Esta fue una de las películas que me dijo que los afroamericanos podían hacer horror.

Sobre la nueva cinta, que estará ambientada décadas después de la original en la locación del ahora derribado complejo habitacional Cabrini-Green, señaló: “Candyman es una figura eterna, y lo que hicimos con esta versión es enfocarnos en al conección - tratamos de traer adelante la conección con el hecho de que hay una epidemia de violencia en los cuerpos de afroamericanos en este país”, señaló Peele. “Candyman no puede ser singular, es un concepto. Es una historia. Es un monstruo. Y eso significa que rige a través del tiempo”.

DATO

  • “Candyman” llega a los cines de EE.UU. este 27 de agosto. A Chile, Argentina y otros mercados de la región llega el jueves 26 de agosto.
  • En Perú, Candyman llega el jueves 2 de septiembre.

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