Checco Varese se encargó en traducir la visión del director Andrés Muschietti en imágenes. (Foto: New Line Cinema)
Checco Varese se encargó en traducir la visión del director Andrés Muschietti en imágenes. (Foto: New Line Cinema)

Caminar en un lugar ordenado como Toronto, ciudad en la que hace cerca de un año se seguía rodando "", provoca que los prejuicios inducidos por el caos limeño potencien una idea absurda: aquí no puede pasar nada malo.


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Pero claro que pasa. Las ficciones se han aprovechado largamente de esta premisa. Los suburbios de los lugares pulcros –su sosiego recuerda a la calma del desierto– son un terreno predilecto para situar el horror. Lo solaz se mancha de sangre. Escapar del mal es un acto de posibilidades esquivas. Las zonas abiertas se alternan con la claustrofobia, como si los grandes espacios se achicaran hasta tener el tamaño de un ataúd, parafraseando a Roberto Bolaño. Algo parecido ocurre en "It", la novela monumental de Stephen King de más de 1.500 páginas. La segunda parte de su versión en el cine se estrenó este 5 de setiembre.

Meses atrás, cuando el equipo de la entrega final de "It" seguía enfocada en terminar la película, El Comercio estuvo en Toronto y vio de cerca el rodaje. Para evitar las filtraciones de imágenes, con varias cintas bloquearon los lentes de los celulares del grupo de periodistas visitantes. En "It: Capítulo 2", Pennywise, el ente paranormal con apariencia de payaso maldito, volverá a meter miedo y activar traumas. Pennywise es el centro de más de una imagen memorable: cuando se asoma en la alcantarilla en un día de lluvia, presto para cazar a un niño y mutilarlo; o cuando Pennywise sujeta varios globos rojos y flota a una altura considerable.

El director argentino Andy Muschietti da indicaciones a los jóvenes actores de su película, que en esta segunda entrega repiten sus roles. (Foto: New Line Cinema)
El director argentino Andy Muschietti da indicaciones a los jóvenes actores de su película, que en esta segunda entrega repiten sus roles. (Foto: New Line Cinema)

Los otros protagonistas de "It: Capítulo 2" son los amigos del Club de Perdedores. Ellos se reúnen luego de 27 años (Jessica Chastain encarna a la versión adulta de la pelirroja Beverly). Hay más de una ida y vuelta entre el presente y el pasado. Los personajes vuelven a Derry, el pueblo ficticio creado por Stephen King, para enfrentarse a sus traumas. Pennywise se ríe.

Esta vez un talento peruano se encargó de grabar e iluminar al payaso retorcido: el director de fotografía Checco Varese. Él trabajó junto a los hermanos argentinos Andy y Bárbara Muschietti, director y productora del filme. Conversamos con ellos.

"La muerte de la infancia. Eso es un poco el símbolo de la película", afirmó el realizador Andy Muschietti en un alto del rodaje. Y agregó: "Es la niñez desde los ojos de un adulto […]. Cuando termina la niñez, se termina un mundo. 'It' es una carta de amor a la infancia".

Por estos componentes emocionales, Bárbara Muschietti sugirió que el filme es un retrato humano inquietante pero certero. Ella indicó: "Si bien 'It' pertenece al terror y al fantástico, para mí la película es muy realista".

Esas experiencias iniciáticas y crudas de "It" llevan a los protagonistas a luchar contra el mal. Es una misión resignada pero necesaria e inevitable para despojarse de las cargas o las mochilas del pasado. En la dedicatoria de la novela, King anota: "Dedico este libro a mis hijos. Mi madre y esposa me enseñaron a ser un hombre. Mis hijos me enseñaron a ser libre".

—Un peruano en Hollywood—
Es notorio el contraste entre la distribución urbana de Toronto y el desmadre citadino de Lima. No es gratuito que más de un entusiasta o soñador perciba a Canadá como un ejemplo a seguir o una esperanza al norte del fatídico Donald Trump. Varios días del rodaje de "It: Capítulo 2" coincidieron con la implementación de la legalización del consumo recreativo de la marihuana en Canadá. En los noticieros del país norteamericano transcurrieron debates con escasas posturas extremistas o fanatizadas sobre el tema. Se tiende a pensar que es imposible que en el Perú se aprecie un intercambio de ideas similar.

Pero algo atroz siempre pasa. En los ambientes de Pinewoods Studios y Revival Studios, en Toronto, el equipo de "It: Capítulo 2" se esmeraba en dar vida a más de un suceso infausto. Entre sus miembros destacaba el peruano Checco Varese. Se le preguntó por el estilo de cada director de fotografía. Él comentó: "Los fotógrafos somos como los chefs. Puedo cocinar en tu casa para cuatro personas o en la casa de él para 40. Nada más dime cuántos son y el platillo será excepcional. Este también será producto de mi 'background', de mi pasado. Tendrá las comidas de Argentina y de México, yo nací en el Perú y mi mamá era italiana. Será esa mezcla. Ese soy yo. Los otros fotógrafos serán chefs de otros restaurantes que prepararán otros platos maravillosos. Es una cuestión de respeto por el proceso".

El peruano Checco Varese, director de fotografía de "It: capítulo 2".
El peruano Checco Varese, director de fotografía de "It: capítulo 2".

Alineado a las indicaciones de Andy Muschietti, el trabajo de Varese en "It 2" impresiona. El peruano precisó que, dentro del universo de esta ficción, el presente de los personajes está fotografiado de una manera más oscura que ese pasado macabro de hace 27 años. Varese resaltó, además, la habilidad de Muschietti para mezclar la ironía con la tragedia y el horror. El peruano tiende a poner un ojo en la realidad. Él comentó: "Mi experiencia inicial fue con documentales y las noticias […]. Estoy atento a qué es lo que sucede. Siempre vengo de un mundo real: dónde está la ventana, por dónde entra la luz".

El padre de Varese fue un abogado liberal que prefirió alejarse de la Italia fascista e irse a vivir al Perú. Este hombre de leyes eligió dedicarse a la joyería. La familia contaba con una tienda que quedaba en San Isidro. Así, de niño, Checco Varese tomó contacto con la joyería y arregló relojes. En 1979, él terminó el colegio. También salió a protestar en contra del gobierno militar. Luego se fue a Italia a estudiar arquitectura. En 1983, regresó al Perú, cuando muchas cosas en el país estaban cuesta arriba. Los trabajos escaseaban. Un contacto le hizo una consulta y, sin querer, propició el inicio de una trayectoria que le cambió la vida.

–National Geographic viene a hacer un documental. ¿Tú hablas inglés? –le preguntó el contacto.
–Sí –respondió Varese.
–¿Y conoces el departamento de Apurímac?
–Sí, también.

No había que decir más. Varese consiguió el trabajo de asistente de cámara de National Geographic. Fue aprendiendo en la práctica. En dos años intervino en más de 20 documentales. Después se fue a vivir a Washington, en Estados Unidos, dispuesto a conquistar América con el hambre de la juventud. Pero se produjeron cambios en las altas esferas de National Geographic. A Varese se le acabó el trabajo. Un contacto le tendería nuevamente la mano. Este le avisó que una cadena de noticias con sede en Atlanta necesitaba un camarógrafo en El Salvador. Varese se trasladó a Centroamérica. Era el comienzo de su etapa como corresponsal de guerra.

Luego recaló en Argentina, cuando había estallado la ocupación en el cuartel militar de La Tablada. Y en Chile se venía el plebiscito para decidir la continuidad de la dictadura de Pinochet. Había mucho trabajo allá. Entonces se quedó en Argentina por unos cinco años. Varese siempre estaba atento a seguir aprendiendo todo lo relacionado a las cámaras o la fotografía, porque ya se estaba aburriendo de cubrir las noticias. Después recibió un llamado del director de fotografía mexicano Guillermo Navarro. Le propuso que vaya a México y Norteamérica a trabajar. Varese aceptó. En los trajines laborales, él conoció a la cineasta mexicana Patricia Regen. Ellos congeniaron, se enamoraron y se casaron. Hace cerca de un año, cuando se charló con Varese, la pareja vivía en Los Ángeles.

"Mi pasado emocionalmente es una mezcla entre Argentina y México […]. Me considero un fotógrafo latinoamericano. Un itinerante del cine", precisó Varese.

En la trayectoria del peruano resalta, por ejemplo, su participación en "Titanes del Pacífico", del director Guillermo del Toro, o en "El aura", del cineasta Fabián Bielinsky. Es probable, sin embargo, que "It: Capítulo 2" se convierta en su trabajo de mayor alcance global. El retrato de la luz de Varese nos sumerge en un viaje a la dura infancia, así como nos confronta con un Pennywise cada vez más impredecible. Fotografiar un globo rojo puede propiciar una experiencia tan excitante como perturbadora.

Literatura, cine y terror: Stephen King en cinco películas
"Carrie" (1976)
El bullying y la venganza. Una chica con poderes paranormales (Sissy Spacek), harta de ser burlada, desata su furia. El gran director Brian de Palma –muy influenciado por Alfred Hitchcock– exacerba el virtuosismo para retratar una dimensión fantástica y violenta. Basada en la primera novela de King publicada en 1974.

"El resplandor" (1980)
Un escritor (Jack Nicholson) se trastorna en un hotel laberíntico. El maestro Stanley Kubrick mueve la cámara en tomas largas para reflejar su extravío. Seres extraños asoman: ¿son visiones o espíritus? En esta adaptación del libro de King de 1977, Shelley Duvall sufrió lo indecible para ofrecer una actuación notable y alterada.

"Cuenta conmigo" (1986)
Oda a la niñez en un verano de brillos entrañables e inquietantes. Cuatro amigos con rasgos, taras o complejos emocionales variados se lanzan a la búsqueda de un muchacho desaparecido. Rob Reiner dirige esta película inspirada en la novela "El cuerpo" (1982) de King, la cual evoca elementos autobiográficos.

"Maximum Overdrive" (1987)
La única película dirigida por Stephen King. Esta cinta truculentamente gozosa no llamaría tanto la atención de no haber sido realizada por él. En este placer culposo, las máquinas se vuelven asesinas. La banda sonora está a cargo del grupo AC/DC. King no está muy orgulloso de esta experiencia en la dirección.

"Misery" (1990)
Un filme fascinante y retorcido. Un escritor (James Caan) conduce y sufre un accidente en medio de la nieve. Una mujer que es fanática de su obra (Kathy Bates) lo rescata y lo lleva a su casa. El protagonista se recupera y se da cuenta de que ha sido secuestrado. La novela de 1987 de King inspira su trama. Dirige Rob Reiner.

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