Joel Calero: "No quería demorar para hacer un filme"
Joel Calero: "No quería demorar para hacer un filme"

Dos ex militantes de izquierda se reúnen en Lima 19 años después de haberse separado. El reencuentro obedece al deseo de divorciarse, pero unos trámites burocráticos hacen que tengan que esperar varias horas antes de que su resolución salga. Esto servirá de excusa para que ambos pongan en perspectiva sus vidas y se pregunten por qué acabaron separándose. ¿Cuánto de aquella pasión ideológica sigue presente en ellos? ¿Qué factores emocionales contribuyeron a su separación? Esta es la premisa de “La última tarde”, filme que el director Joel Calero acaba de terminar de rodar.

—Juegas con una historia común: personas que solían ser comunistas pero que terminan cambiando su ideología porque el camino por el que los llevó la vida fue otro.

“La última tarde” tiene dos dimensiones: la relación de pareja, el amor, pero también los aspectos ideológicos, políticos. Palabras como consecuencias afloran, por supuesto. ¿Qué permanece en tu presente de aquello que te movía hace 19 años? La sensación de coherencia se mezcla con juicios al pasado y presente desde el punto de vista afectivo, pero también desde el político y social.

—Se están desarrollando cada vez más en el Perú películas al estilo de “Antes del atardecer”, que exploran la dinámica de pareja de manera intensa. En tu caso, no solo está el tema romántico, sino el ideológico.

Así es. En mi película no se puede diferenciar entre ambos aspectos. Finalmente quienes se encuentran son dos viejos militantes de izquierda que optaron en un momento por radicalizarse. No solo eso: también exploro la diferencia de clases. Ella era la pituca y se conocen en el Cusco. Son gente de clase social diversa.

—¿Por qué te interesa explorar este tema?

Cuando hice “Cielo oscuro” tardé 7 años. En ese momento tenía otros proyectos que son un delirio en términos económicos. Pensé que no quería demorar para hacer un filme. Aparecieron referentes como “Antes del atardecer” y otros menos conocidos pero que me gustan mucho como “Sin testigos” de Nikita Mikhalkov, que trata de una pareja que confronta en el presente quiénes eran en el pasado. 

—También te tomaste tu tiempo antes de rodar este filme.

En el 2011, la película gana una beca de la Fundación Carolina que me permite tener de asesora a Paz Alicia Garciadiego. Ella fue decisiva y fundamental en darle peso a la dimensión política de la película. Con el guion consolidado en el 2012 ganamos una beca en Colombia, donde conocimos a nuestro coproductor. En el 2013, ganamos el DAFO, el 2014 Ibermedia y este año filmamos. Nos gustaría estrenar el 2016, pero eso depende de muchas cosas, entre ellas, auspiciadores.

—Durante un tiempo se habló de Angie Cepeda como protagonista de la película. ¿Qué pasó finalmente? 

Como es una coproducción en Colombia el acuerdo inicial era que Angie Cepeda pueda protagonizarla. Por razones de producción optamos porque fuera una actriz peruana, por coherencia. Eso me permitió conocer a Katerina D’Onofrio, una actriz solvente y capaz. Siendo una película tan profunda, implicaba que los actores hicieran suyo el guion, al punto que hicimos una reescritura de los diálogos. El caso de Lucho Cáceres es radical. Comienza teniendo resistencia a interpretar a un militante de izquierda. Con él fue todo un trabajo de preparación actoral. En ese sentido el libro “Los rendidos” de José Carlos Agüero fue fundamental. Ese libro pudo hacer con el actor Lucho Cáceres lo que yo no pude: acercarlo a esos personajes, comprenderlos en su humanidad, sin demonizarlos ni apartarlos. Que no lo interpretara desde el rechazo.

—¿Tuvieron una discusión muy fuerte al respecto?

Fueron peleas, broncas bravas de las cuales nos reímos ahora. Somos amigos, hicimos “Cielo oscuro”, fue un proceso.

—¿Qué puede esperar el espectador que concuerda con la primera opinión de Lucho Cáceres acerca de esta película? 

Para empezar no hay carga ideológica. Estamos viendo a dos sujetos que tenían ideas radicales de izquierda en otra época y se preguntan en qué han devenido todas esas ganas de transformar la realidad. ¿Se sienten contentos con lo que hacen? Son dos personajes desde su insatisfacción. Ellos mismos se cuestionan lo que hicieron.

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