Por Leslie A. Galván

Todos quieren ser como Miranda Priestly y Andrea Sachs. Una es tan mala que le dicen ‘el diablo’; la otra, su asistente. Habitan el mundo del glamour del periodismo de moda, donde las pasarelas son la agenda diaria y vestir bien forma parte del contrato laboral. El mayor pecado es no estar a la altura. En la novela de Lauren Weisberger, “La revancha de Prada”, Andrea se liberó de ese mundo de mujeres perfectas. Se casó y lanzó su propia revista. Pero el trauma de trabajar con su exjefa nunca desapareció. La nueva adaptación al cine de “El diablo viste a la moda” retoma a estos personajes y les da otra vida.

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