Juan Carlos Fangacio

La historia ha dictado siempre tres planes seguros para el Día de San Valentín, en ascendente orden de intenciones: restaurante, cine y hotel. Pero ante el abarrotamiento de todos estos establecimientos cada 14 de febrero, hay una opción que surge salvadora, efectiva y económica: .

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O para ser más precisos: Netflix and chill (algo así como Netflix y relajo). La frase es popular en Internet como un eufemismo de lo evidente: invitar a la persona de interés a ver una película en casa, pero con la expectativa de que unas cervezas, la comodidad del sofá y un combo de feromonas puedan siempre desembocar en un súbito cambio de planes. 

No es una estrategia nueva, pero el servicio de streaming ha sabido aprovecharla para promocionarse y asegurar una alta sintonía de sus transmisiones. Cualquier excusa es válida para atraer espectadores, aunque no le presten atención a la pantalla. Son los tiempos del consumo sin tapujos.

Además, hay que recordar que los orígenes del Día de San Valentín –antes de que el poeta inglés Geoffrey Chaucer le pusiera ese nombre– poco tenían de amorosos: la Lupercalia romana era una fiesta pagana de violencia desmedida y sangrienta. De romántica, no tenía nada.

Para tratar de asegurar un San Valentín algo más placentero, hurgamos en el catálogo de Netflix para hacer una selección de películas que se prestan al arte de la distensión televisiva y amatoria. Hay para todos los gustos, desde las más cursis hasta las más retorcidas. En casos como este, la apreciación crítica de los filmes puede pasar a un segundo plano: no terminar de verlas no sería precisamente una señal de fracaso, sino una meta cumplida. Solo ponga a buen recaudo su control remoto.

PARA LOS CURSIS ETERNOS

Una hora y media de metraje puede ser suficiente para saltar entre la risa bobalicona y la caricia asolapada. En esta categoría, las llamadas ‘chick flicks’ nunca fallan con su discurso idealista del amor que supera cualquier obstáculo, aunque tampoco faltan las opciones más inteligentes. Al final de todo, lo que importa es el lagrimeo que invite al abrazo consolador.

"Cómo perder a un hombre en 10 días"
Clásico moderno de las comedias románticas sin mayor profundidad que los rostros agraciados y la fórmula de los altibajos emocionales. Lo más importante: es efectiva en su propuesta.

"Medianoche en París"
Woody Allen en versión romántica e idealizada cuenta la historia de un soñador que no se resigna a renunciar al amor. Si se suma a la capital francesa como escenario, redondea perfecta.

PARA LOS AMIGOS CON DERECHO

Acaso el verdadero público objetivo del género Netflix and chill: los que evitan las ataduras y prefieren sincerarse en la celebración lúbrica. Nada mejor que cerrarle el paso a las infidelidades, esa antigüedad. Bien dicen que la amistad es más fuerte que el amor.

"Amigos con beneficios"
Harto chill y ligereza para quitarle seriedad a cualquier situación de pareja. Pese a todo, hay una cuota romántica que se hace inevitable y que a cada quien resultará conveniente o incómoda.

"Zack y Miri en: hagamos una porno"
Película que pone en discusión los límites entre las cuestiones carnales y los asuntos del corazón, pero con buenas dosis de irreverencia y buen humor. Recomendable para los aún confundidos.

PARA LOS DESPECHADOS

Siempre es una opción pasarla solo en San Valentín. Pero las soledades también se comparten y qué mejor que dos corazones rotos buscando en una película el martirio necesario para dejar de creer en el amor. Opciones hay varias: desde las que retratan los tormentos emocionales sin anestesia hasta las que optan por la desazón con falsa y terca esperanza.

"500 días con ella"
Este drama romántico hipster por excelencia es también la demostración de cómo los 'millennials', por más desprendidos que se crean, repiten los mismos errores que sus abuelos.

"Triste San Valentín"
Notable y sádico retrato de un matrimonio que se inicia con todos los bríos y luego se cae a pedazos. Ideal para los que quieran convencerse de que casarse es siempre la peor opción.

PARA LOS APASIONADOS AL LÍMITE

Los espíritus retorcidos también pueden amar, así su afecto sea al látigo. Detrás de los placeres más ocultos, también hay oscilaciones del corazón. Las películas de esta categoría no son aptas para las almas susceptibles, los políticamente correctos y los convencionales. Acá Cupido dispara con todo y contra todos.

"Ojos bien cerrados"
Provocador retrato de los celos y los deseos de una pareja de casados (intepretados por Nicole Kidman y Tom Cruise), que se ven envueltos en dilemas morales y pondrán en juego su confianza por el otro.

"Shame: deseos culpables"
Cinta que se instala en la delicada frontera entre el erotismo rabioso y las pulsiones de un adicto al sexo sumido en la culpa y la confusión. Placer convertido en puro sufrimiento y descontrol.

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