Por Alfonso Rivadeneyra García

¿Quién no conoce “El Mago de Oz”? La película de 1939 basada en la novela de L. Frank Baum que lanzó a la fama a Judy Garland significó un paso adelante para el cine en múltiples aspectos, sea el uso del color (todavía un reto para la época) o sus efectos especiales. Y así como esta historia impactó en las salas de cine, una obra de teatro hizo lo mismo en su medio. “Wicked”, musical de Broadway del 2003, se convirtió en un éxito por el cómo recontextualizó la mencionada película, otorgándole profundidad a personajes secundarios que, eclipsados en su momento por Dorothy, tienen vidas propias.

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