La Feria del Libro de Lima, el evento cultural más grande del Perú, aún evalúa si podrá celebrar su edición 25 en julio, como estaba programado.
La Feria del Libro de Lima, el evento cultural más grande del Perú, aún evalúa si podrá celebrar su edición 25 en julio, como estaba programado.
Juan Carlos Fangacio Arakaki

Librerías con las puertas cerradas, sin lectores. Imprentas que detuvieron su funcionamiento. Obras paralizadas en archivos de Word, sin fecha certera de publicación. La pandemia del ha golpeado al mundo entero, lo que incluye a las industrias culturales. Y dentro de ellas, una de las más afectadas es la editorial, que no ha podido encontrar una salida que alivie la distribución de los libros físicos. La ilusión de poder encontrar una alternativa en la venta electrónica demostró que, al menos por el momento, es solo eso, una ilusión.

“A pesar de que el e-book es la única alternativa posible en este momento, el mercado del libro electrónico y del audiolibro aún es muy incipiente en Perú –explica María Fernanda Castillo, gerenta editorial de Planeta Perú–. Aunque todavía no hay cifras de venta de las últimas semanas, económicamente no resulta significativo para contrarrestar la caída de la venta del libro físico”.

Coincide en esa lectura Paola Monroy, una de las propietarias de la sanisidrina librería Communitas: “El libro electrónico alcanzó su techo a nivel mundial hace un par de años, y de ahí su tendencia ha ido, progresivamente, a la baja. El formato electrónico es valioso para las publicaciones periódicas, de divulgación y especializadas, pero aún no ha llegado a consolidarse como una alternativa seria a los libros impresos”.

Queda claro, en ese sentido, que las escasas posibilidades virtuales de amainar la paralización por el COVID-19 son completamente insuficientes. Lo que está por verse es cuán duro será el impacto en el sector en general. Uno que, en el Perú, apenas si luchaba año a año por una Ley del Libro a la altura.

“La epidemia nos ha afectado de manera severa –agrega Monroy–. Desde que abrimos la librería, en 2013, experimentamos un crecimiento ininterrumpido del 25% a 30% anual; pero este parón inesperado cambia por completo el panorama. Si saliéramos del estado de alarma el 12 de abril y todo volviera a la normalidad, calculamos que esta situación nos habrá hecho retroceder unos dos años. Sin embargo, las cosas pintan peor”.

Castillo también menciona el cierre de las librerías como uno de los principales problemas para todo el sector. Ella agrega, por ejemplo, que en caso el estado de emergencia se levante, es muy probable que la reanudación de actividades no sea inmediata. “Muchas cadenas de librerías tienen locales en centros comerciales y evidentemente por un tiempo se acotarán los aforos”, apunta. Pese a ello, mantiene un optimismo que la empuja a continuar: “Confiamos en que hacia el segundo semestre comience una reactivación para el sector y estaremos listos cuando llegue el momento”.

Con todas las librerías del país cerradas, el sector editorial afronta uno de sus momentos más difíciles de los últimos años.
Con todas las librerías del país cerradas, el sector editorial afronta uno de sus momentos más difíciles de los últimos años.

LA FERIA Y LA INCERTIDUMBRE

Desde la interna de la Cámara Peruana del Libro nos cuentan que se encuentran evaluando si se llevará a cabo o no la . Su edición 25, que estaba programada para comenzar el 17 de julio próximo, no solo depende de factores locales, sino internacionales. Portugal, por ejemplo, que era el país invitado de este año, se encuentra entre las 20 naciones más afectadas por el coronavirus. ¿Podrá llegar con normalidad toda su delegación de invitados desde Europa?

Tampoco es seguro que, si finalmente se organiza, pueda contar con su aforo regular, uno que desde hace años no ha dejado de crecer, hasta convertirse en el evento cultural más visitado del país (casi 590.000 asistentes el año pasado). No es difícil anticipar que costará mucho recuperar la confianza de la gente para que asista a una concentración masiva como esta. Y es justamente en la FIL Lima que muchas editoriales depositan sus máximas expectativas, pues es allí donde pueden realizar . Hoy, sin embargo, la incertidumbre es la regla.

¿Y el Estado? De eso poco se sabe. Hasta el momento, los únicos anuncios ofrecidos por el Ministerio de Cultura en relación a la crisis del COVID-19 fueron en torno al acceso a espacios culturales de forma virtual o al apoyo en la comunicación con poblaciones indígenas. Y está muy bien que sea así. Sin embargo, sigue siendo nulo el pronunciamiento sobre qué acciones concretas se tomarán para revitalizar industrias culturales como la del libro y la lectura.

“El sector del libro es vital en la cultura y la educación de los peruanos y, lamentablemente, ha tenido un apoyo limitado del Estado. Esta es una gran oportunidad para que se destinen recursos para proteger a los autores y apuntalar la recuperación de las librerías, las editoriales y las actividades de fomento de la lectura”, agrega Castillo. Ojalá así sea.


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¿Qué es la covid-19?

La covid-19 es la enfermedad infecciosa que fue descubierta en Wuhan (China) en diciembre de 2019, a raíz del brote del virus que empezó a acabar con la vida de gran cantidad de personas.

El Comité Internacional de Taxonomía de Virus designó el nombre de este nuevo coronavirus como SARS-CoV-2.

¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del covid-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.


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