Por Alfonso Rivadeneyra García

Si ahora mismo hubiese un incendio donde murieran 2000 mujeres, sería noticia mundial. Una tragedia de consecuencias penales y políticas. Pero en el Chile del 8 de diciembre de 1863, fue solo un martes. Nadie fue a la cárcel, nadie se hizo responsable, y, sobre todo, las víctimas pasaron al olvido por decisión de un Estado donde la mujer era, antes que ser humano, propiedad del marido. La escritora Francisca Solar (Santiago, 1983) recuperó esta historia y la contó con las herramientas de la ficción, pero con el corazón en la realidad.