Hermann Hamann: “Fue Piérola quien se fugó del país”
Hermann Hamann: “Fue Piérola quien se fugó del país”
Enrique Planas

El general está molesto. En su añejo despacho, acompañado por mapas y retratos, lamenta que los intereses políticos interfieran en la comprensión de nuestra Historia. Lo encontramos en el Centro de Estudios Histórico-Militares para conocer las discrepancias que mantiene con el libro “El expediente Prado”, publicado por el congresista . No pretende polemizar, me advierte. Solo rebatir con datos históricos la leyenda negra creada alrededor de Mariano Ignacio Prado, prócer de la Independencia al encabezar el Combate del 2 de Mayo y quien fuera presidente en dos momentos capitales para el país. “La finalidad de la investigación histórica no es hacer una sumatoria de los hechos, sino llegar a la verdad de los mismos. Y solo es posible considerar el estudio de la historia dentro de su entorno, momento y circunstancia en que ocurrieron los hechos. Desgraciadamente, la Historiografía nacional no hace otra cosa que enfrentar a peruanos contra peruanos”, afirma.

El congresista García Belaunde ha presentado un proyecto para quitarle a Prado su condición de prócer. ¿Hay bases históricas para ello?

Prócer es aquel que impulsa a un pueblo a conquistar sus libertades. Esta concepción motiva a que tengamos nuestro Panteón de los Próceres. Prado tomó la iniciativa de protestar y eliminar el Tratado Vivanco Pareja (27 de enero de 1865) mediante el cual nuestro país aceptaba ofrecer satisfacciones a una escuadra que había invadido territorio nacional, pagar sus gastos y reconocer propiedades en nuestro territorio para la reina de España. ¿Qué mejor calificativo para él que prócer? A mí la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso me consultó mi opinión y yo simplemente hablé con documentos. Me baso en ellos.

Una de las críticas más repetidas en el libro de García Belaunde es el papel de Prado en la Guerra con Chile. ¿En qué estado encontró Prado a las fuerzas armadas al inicio de su segundo gobierno, dos años antes de la Guerra?

Prado inicia la guerra en las peores condiciones. Durante muchos años, prácticamente desde la Independencia, Bolivia y Chile venían discutiendo por los territorios que finalmente terminaron en poder de Chile. De manera que la firma del tratado defensivo con Bolivia, firmado por Manuel Pardo el 6 de febrero de 1873, puso al Perú en una posición desastrosa en cuanto a la integridad nacional. A eso se le suma la reducción del Ejército y la Marina decidida por Pardo. ¡A fin de su gobierno, el Ejército alcanzaba solo 2 mil personas! Vea usted: entre la gesta libertaria del Perú y la guerra con Chile, en esos 60 años, las armas se transformaron en todo sentido. En 1820, el alcance de mosquetes y arcabuces llegaba a los 220 metros. En 1880, los rifles alcanzaban 2.000 metros. Fue un cambio dramático. Cuando organicé el Museo del Ejército en la Fortaleza del Real Felipe, encontré que en la guerra con Chile habíamos usado 32 tipos de armas de diferente calibre, y diversos sistemas de encendido y de disparo. ¿Cómo puede así organizarse una logística para llegar a las unidades con distinto armamento, diferentes tipos de munición? Eso nunca se ha entendido. Imagínese: Prado llega al poder el 2 de agosto de 1876, y en abril del 79 Chile nos declara la guerra. Con esfuerzo y sin recursos, pudo enfrentar a Chile con siete mil hombres en el sur.

—Piérola aprovechó su viaje para adquirir armas para dar un golpe de Estado. Fue él quien construyó la leyenda negra de Prado, acusándolo de huir del país...

Piérola era un ególatra, un ambicioso a quien no le importaban las consecuencias de sus actos. La mayor prueba de ello fue hacerle una revolución justamente en tiempos de guerra. Pero hablar de Piérola contra Prado no es exacto. Mejor sería decir Piérola contra todo el mundo. Fue él quien realmente se fugó del país después de todo el daño que provocó. El sí abandonó el país tras la captura de Lima.

—Pero Basadre señala que Prado hizo mal al emprender ese viaje, pues pudo haber enviado a un edecán eficiente. ¿Era necesario que el propio presidente partiera a Nueva York a comprar armas?

Vamos a ponernos en la mente de Prado: el Congreso de la República, el 9 de mayo de 1879, le autoriza a que, en el momento que juzgara conveniente, tomara el comando de las fuerzas, así como viajar fuera del país. Ese permiso no caduca, como aparece en ese libro famoso que no quiero juzgar. Ahora bien, Basadre interpreta este hecho como lo hace mucha gente, entre ellos yo mismo. Él dice que Prado no debió viajar, pues su salida dio origen a la revolución de Piérola. Al final del cuento, es fácil decir “si no se hubiera ido, no hubiera ocurrido eso”. Pero yo creo que era el momento de salir a pedir apoyo, cuando después de la Batalla de Tarapacá, el 27 de noviembre, se produjo un paréntesis en las operaciones. Prado salió del país para hacer la gestión y regresar, en un viaje que le tomaría entre dos a tres meses. Tenía que responder ante mercados que desconfiaban del Perú luego de las cancelaciones de compras de armamento en el gobierno de Pardo. Esa es la realidad.

—Prado pudo regresar al Perú terminada la guerra, durante el gobierno del general Cáceres. Siendo el héroe de Tarapacá quien lo recibe y le devuelve sus derechos de ciudadanía, ¿no debería haber acabado allí la historia? ¿Por qué las sospechas sobre Prado parecen jamás terminar?

El 26 de octubre de 1886, el Congreso emite una ley que anulaba todos los decretos realizados por Piérola. El presidente Cáceres promulga esa ley e invita a Prado a regresar, haciéndosele todos los reconocimientos debidos. ¿Se le recibiría así a quien se fugó del país? Mucha gente ha creído por mucho tiempo que el general Prado se fugó del país y se robó el dinero y las joyas recolectadas parta comprar armamento. Nadie quiere leer los documentos del Ministerio de Hacienda donde consta detalladamente el destino del dinero cuando Prado todavía estaba en el gobierno. Por supuesto, la denuncia de fugarse en plena guerra es muy impactante, y cada vez que candidatos miembros de la familia Prado aparecían, los políticos usaron ese cuento. Eso no hace otra cosa que confirmar la idiosincrasia de enfrentar a peruanos contra peruanos.