Mario Vargas Llosa en la oficina de su casa de Barranco, Lima.
Mario Vargas Llosa en la oficina de su casa de Barranco, Lima.
/ NANCY CHAPPELL VOYSEST
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Para ser un buen escritor hay que ser un buen lector. Así opinaba Mario Vargas Llosa a poco más de dos décadas de su debut como novelista. Era 1987 y el escritor acababa de viajar a Europa cuando dialogó con El Comercio sobre el proceso que seguía para poner una palabra delante de la otra y que, al final, todo tenga sentido.

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