¿Es válido que el mayor galardón literario haya recaído en una figura de la música? Esa es la pregunta que se plantea el gremio literario luego de que la Academia Sueca haya decidido otorgarle al cantautor estadounidense  el Premio Nobel de Literatura 2016.

En su cuenta de Twitter, Santiago Roncagliolo, peruano ganador del Premio Alfaguara, resaltó cómo por segundo año consecutivo la Academia Sueca reconoce a alguien fuera del ámbito puramente literario (la periodista Svetlana Aleksiévich en 2015; el músico Bob Dylan en 2016) y se preguntó sobre el futuro de la novela.


Una periodista un año, un cantante el otro. No sé si la novela ha muerto, pero ha dejado de ganar premios Nobel.— Santiago Roncagliolo (@twitroncagliolo)

En diálogo con "El Comercio", Jerónimo Pimentel consideró que son muy pocos los casos de artistas, ya sean escritores o músicos, que son capaces de recordarnos el origen común de ambas disciplinas: la música y literatura. Y aunque Bod Dylan es para muchos uno de ellos, el autor de "La ciudad más triste" consideró esta elección como "un Nobel tribunero".

"Pensaría que, bajo este criterio, John Ashbery debería recibir un Grammy y Paul Muldoon un Mercury Prize", indicó.

La vocera de la Academia Sueca explicando la decisión de otorgar el Nobel de Literatura a Bob Dylan. (Foto: Reuters)

Por su parte, el escritor Diego Trelles Paz, en su cuenta en Facebook, dijo que, aunque no tenía nada en contra de la decisión de la Academia Sueca, sus apuesas iban por Cormac McCarthy o Philip Roth.

"Si el próximo año gana, digamos, un político por el valor literario de sus discursos, no estaría nada sorprendido. Sí, pues, me siento moderno diciendo que no hay que limitar la literatura a los corsés del libro impreso o de la ficción. Me siento moderno pero no sé si satisfecho o alegre", explicó Diego Trelles.

Renato Cisneros celebró con mayor entusiasmo el reconocimiento de Bob Dylan como Nobel de Literatura y defendió su obra como digna de una distinción de este tipo.

"El Nobel de Literatura ha sacado roncha. Me alegra. Pensé que se lo darían a Phillip Roth, pero celebro lo de Bob Dylan. Nadie puede discutir la calidad lírica ni la coherencia de su obra. Si antes habían premiado a una cuentista (Alice Munro) y a una cronista (Svetlana Alexiévich), por qué escandalizarse por la consagración de un poeta/músico. Dylan viene siendo voceado desde el 96, ganó el Pulitzer, ganó el Príncipe de Asturias. Nadie se quejó nunca. No sé si merece el Nobel más que otros, solo sé que lo ganó. Y está bien", escribió en un mensaje publicado en Facebook.

Mientras tanto, el chileno Alberto Fuguet, que en , había manifestado su deseo de que la Academia Sueca optara por poetas norteamericanos que, en rigor, son músicos que han escrito canciones y versos, compartió este mensaje en Twitter.

Things have changed!!! Asi es! Indeed. Bravo Dylan y Bravo la Academia. Gana USA, la poesía y lo pop: — Alberto Fuguet (@_cinepata)

CONDICIÓN DE POETA
Conciente de las críticas que el reconocimiento a Bob Dylan podían generar en el gremio literario, la secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius, defendió  la elección del cantautor estadounidense por su condición de poeta y lo comparó con los vates griegos de la antigüedad.

"Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído", declaró Danius minutos después del anuncio del galardón en la sede de la Academia en Estocolmo.

Dylan es "un gran poeta en la tradición en lengua inglesa", "muy original" y que durante 54 años "ha seguido actuando y reiventándose así mismo, creando una nueva identidad", adujo en una entrevista concedida a la web de la Fundación Nobel.

Danius se mostró esperanzada por que la designación de Dylan no genere muchas críticas por su condición preferente de cantautor y confesó que no fue una gran admiradora del músico en su juventud, aunque ha acabando siéndolo con los años.

Destacó además su disco "Blonde on Blonde", uno de los clásicos de Dylan, como paradigma de su obra, "un ejemplo extraordinario de su forma brillante de rimar, de juntar estribillos y de su estilo brillante de pensamiento".