Por Alfonso Rivadeneyra García

Por definición, el periodismo es una cosa del momento. Con Eloy Jáuregui Coronado fue el caso contrario. Fallecido el domingo último a los 70 años; sus crónicas, maceradas en un aljibe de permanente actualidad, combatieron la inevitable “muerte” de los textos, para que ese “periódico de ayer” merezca releerse. Sus palabras no han perdido vigencia, los personajes que retrató a punta de golpes de teclado viven en las páginas o en la red. Generoso en adjetivos, descripciones anatómicas y en construcción de escenas, es un referente para el periodismo nacional en una época donde la crónica ya no tiene la misma presencia que en décadas pasadas, ahora que se habla de consumidores y no de lectores. También fue poeta, con al menos tres libros que recopilan sus versos.

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