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Pedro Grijalva, viaje en el subterráneo | ENTREVISTA

A través de "Eutanasia. Y nosotros ké?", el autor y músico mira en retrospectiva al movimiento underground peruano a partir de la trayectoria de uno de los grupos más emblemáticos del punk y protagonista de los agitados años 80

"Eutanasia. Y nosotros ké?", es uno de los lanzamientos musicales del año, a pesar de ser un libro. Pedro Grijalva, su autor, fue integrante de Sociedad de Mierda, otra banda notoria de una movida que, a pesar de nunca haber sido masiva o destacada por muchos medios importantes en aquel entonces, dejó huella en toda una generación: aquella que vivió con sobresaltos los años de crisis económica y social que acompañaron, además, las primeras incursiones del terrorismo en la capital. ¿Cómo sobrevivir a tanta locura? Gracias a un libro monumental de 500 páginas a todo color, lleno de fotografías y documentos de la época, en el que el autor conversa con los integrantes de Eutanasia y con otros protagonistas de esos días y noches intensos, se ensaya una respuesta.

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De todo el espectro de bandas de los años, ¿por qué elegiste a Eutanasia?
Creo que era ya el momento de tomar más en cuenta a aquellas bandas que aparecieron justo en el momento de la explosión del Rock Subterráneo en Lima, que fue en el año 1985. No solo mencionarlas, sino desarrollar su existencia. Con Eutanasia, la banda más destacada de aquellas, quiero reivindicarlas. Hay que destacar que Eutanasia es la que más tiempo duró y con actividad constante en los escenarios. Además, era la única banda, en esos años, que tenía un séquito fiel. Por otro lado, dentro de la historia de la banda, hay hechos destacados y singulares, como el haber ido a tocar en Ayacucho hasta en 2 oportunidades en plenos años de conflicto. Recordemos que la gente huía de esta ciudad; sin embargo, ellos de aventuraron a ir para allá.

¿Cómo se mide el legado de un grupo nacional, tantos años después?
Su legado, creo yo, está en esos 13 temas incluidos en el casete "Sentimiento de Agitación". Y a eso le sumamos ese manifiesto que se incluye como introducción. Esos temas se han convertido en himnos del Punk Rock nacional. Es eso lo que han dejado para posteridad y para las nuevas generaciones. Eso por el lado más tangible, por decirlo de alguna manera; sin embargo, también podría estar el modelo de autogestión y autonomía que ellos aplicaron mientras estuvieron activos.

Pocas veces se ha hecho un trabajo tan exhaustivo con la carrera de una banda nacional. ¿Cómo se emprende un trabajo como el que has hecho?
Para algunos yo tal vez sea un 'coleccionista', y para otros un 'acumulador' de material gráfico de rock. Algo que vengo haciendo desde hace más de 3 décadas. Esto me ha permitido disponer de gran parte del material gráfico que está incluido en el libro. Obviamente, también he contado con el respaldo de amigos que han apoyado el trabajo. Eso con respecto a lo visual. Con respecto a lo testimonial, ha sido posible por la cercanía a la banda y a la gente de su entorno o allegados. El trabajo se inicia tímidamente en el 2012 con el retorno de la banda en ese tour que se llamó "Global Colapso". Inicialmente, sería una especie de video documental. Estuve en todos los conciertos que dieron en Lima y los filmé completamente. Al revisar material de soporte para este trabajo, en ese formato, fue que reuní tanto que decidí convertirlo en un libro, que inicialmente vendría acompañado de un DVD de las presentaciones de esa reunión. Lamentablemente, ya no se pudo concretar. Es algo que está pendiente y que seguro verá la luz en algún momento.

Visto con ironía, ¿la situación sociopolítica del Perú de mediados de los años 80, hizo más difícil o más fácil que bandas como eutanasia encontraran un lugar?
Irónicamente, también podría decirte que esos años, y la situación político-social que se vivía, fueron una especie de "caldo de cultivo". Toda esa situación no podría generar otra cosa entre la juventud. La década de los 80 fue, para los que éramos jóvenes en esos años, una constante de peligro de represión, detención y/o muerte. La situación económica que se vivía generaba desesperanza, y hasta rabia. Todo ello no podría generar una juventud que le cantara al campo, a las flores o al amor.

Tú también has sido músico en esos años. ¿Cómo se lidiaba, desde esa posición, con todo lo que sucedía en el país?
Para graficar la situación de esos años, podría decir que es todo lo contrario de lo que ahora se puede ver en nuestra escena nacional. Las carencias eran extremas, los conciertos no eran continuos y había que buscarlos y hasta generarlos. Los instrumentos eran artefactos de total lujo, solo algunos los podían tener. Y en los conciertos con la misma guitarra tocaban todas las bandas. En fin, como te decía, era todo lo contrario a lo que hoy vivimos.

En el prólogo del libro, el escritor Martín Roldán dice que el mensaje que se escuchaba por todos lados era el de la muerte y el caos. ¿En qué aspectos sí era optimista tu generación?
A pesar de todas esas carencias, y toda la situación de peligro y de muerte, considero que esa juventud tenía mucha garra, mucha vitalidad; y con las influencias directas del Punk Rock le hacían frente a cualquier situación por más adversa que fuera. De no haber sido así no existiría todo aquello que se hizo.

¿Sientes que el ideario anarquista o de protesta que salía de la música subte de este periodo no se pudo contagiar a otros géneros? ¿No hubo voces que pidieran lo mismo que ustedes desde otros estilos musicales u otras escenas?
No, no hubo otros estilos que trataran la situación de aquellos años. Si bien hubo otras bandas -u otro circuito paralelo- sus pretensiones eran más comerciales, así que la temática, obviamente, era diferente.

¿Tienes una idea aproximada de cómo se vivieron estos tiempos en otras provincias del país? ¿Era posible que hay una escena similar, por ejemplo, en Ayacucho o en otras zonas con fuerte presencia terrorista?
Tengo entendido que las escenas 'punkis' llegaron años después a esas ciudades. Sin embargo, sí existían algunas bandas de Hard Rock, o un incipiente Metal. Por ejemplo, en el año 1986 las bandas ayacuchanas se agruparon bajo la denominación Chapla Rock. Fueron ellos quienes recibieron a Eutanasia en el año 1987 y 1988. La primera visita de la banda fue una decisión propia, la segunda ya fue una invitación de los Chapla Rock.

¿Crees que la rebeldía y la voz protestante de los 80 tuvieron una adecuada continuación en los 90? La situación del país seguía siendo jodida.
Creo que esa voz de rebeldía se fue silenciando en la primera mitad de los 90. Justamente, creo que con Eutanasia, y por esos años, es que desaparece el Rock Subterráneo como lo conocimos los que estuvimos desde un inicio. Los años 90 a mi parecer no fueron tan convulsionados y/o violentos como los 80, lo que generó la aparición de las bandas subtes

¿Hasta qué punto las condiciones de grabación y su propia difusión en maquetas fueron una ventaja o una desventaja para que su música se haga conocida?
Las maquetas eran la forma más inmediata que tenían las bandas para registrar sus trabajos. Eran hechas de la manera más casera y menos profesional. Sin embargo, cumplieron su función de hacer el efecto multiplicador ya que corrían de mano en mano, y se les hacían copias de copias. Gracias a esto hoy se puede conocer lo que se hizo en esos años.

¿Por qué crees que muchas de las bandas dejaron de tocar tan pronto? Muchas no llegaron juntas ni a los 3 años…
Creo que viviendo en una época tan difícil en todo sentido, y con todo en contra, era toda una odisea mantenerse en el tiempo. Justamente, es ahí que rescato la permanencia de Eutanasia. Ellos se forman en 1985 y sus últimas presentaciones las hacen en 1991, son 6 años tocando continuamente. He ahí su mérito.

Sociedad de Mierda, Flema Psicosis, Leuzemia, Delirios Krónicas, Eutanasia… ¿Por qué crees que lo grupos de esos años utilizaban ese tipo de nombres?
Para esos años, las bandas que se iban formando salían con nombres que golpeaban desde ahí. Sin haber escuchado un solo tema de esas bandas ya estás ‘noqueado’ desde el nombre. Era como salir con la ‘pata en alto’. Esa era la idea.

Otro de los hitos de esa época fue la aparición de María T-TA con una onda de reivindicación feminista hoy absolutamente vigente. ¿Cómo recuerdas su aparición? ¿Cómo se le puede valorar casi 30 años después?
Conocí personalmente a María T-Ta, así que puedo dar fe de su buena onda. Creo que para su época rompió esquemas. La propuesta de ella era fusionar el Rock con una puesta en escena. Algo que no se había hecho antes, tenía una total desfachatez. Ella también editaba un fanzine. Era muy activa y fue la primera mujer en comandar una banda.

"Dime por qué para expresarte tienes/ que estar junto al mar/ parado en un puente de palo/ O es que tienes miedo en la calle gritar" es una de las letras más representativas. Parece obvio, pero ¿cómo explicas una canción como esta?
Esa canción es Lirismo Kagón, y la letra me parece muy buena; es más, es una de mis canciones favoritas de la banda. El tema hace referencia a aquella gente que dice identificarse con la situación de la gente del pueblo, para ese entonces con las revueltas ochenteras, desde la comodidad de una mesa de algún bar con una cerveza, o un chilcano, en la mano. La canción exigía una postura más consecuente con el discurso.

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