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Pisapapeles: te recomendamos tres lecturas

Una novela, un poemario y un cuento infantil para recordar que la rutina está puesta al borde de la locura

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Esta semana reseñamos una novela, un poemario y un cuento infantil para recordar que la rutina está puesta al borde de la locura.

1. "Matate, amor"

Autora: Ana Harwicz
Género: Novela
Páginas: 156
Editorial: Animal de Invierno


La protagonista de esta novela demoledora es madre y esposa a regañadientes. Pero lejos de que su reclamo sea expresado fuerte y claro, es más bien una queja cansina, susurrada hacia adentro, sin fuerza alguna para querer cambiar. O al menos eso aparenta.
Por eso la narración de esta novela (la primera de Harwicz, recién editada en el Perú) se parece más a un monólogo exasperado y medio demente, que recoge los peores aspectos de la vida cotidiana. Allí está la mujer que quiere leer un libro de Virginia Woolf, pero que antes debe ocuparse de dar de lactar a su pequeño hijo. Una simple escena casera convertida en pesadilla.

Aun así, la autora argentina balancea la brutalidad y el desaliento con un dominio sofisticado del lenguaje, siempre ocupado en tomar la mejor palabra. “Quisiera que la primera palabra que diga mi hijo sea una palabra bella –dice en un momento–. Me importa más que su obra social. Y, si no, que no hable. Que diga magnolia, que diga piedad, no mamá o papá, no agua. Que diga devaneo”.

Y es el devaneo, precisamente, el que aprovecha Harwicz para pasar de la belleza femenina –así sea mustia, apagada– a la cualidad animal de una mujer que repta entre el follaje, sin saber qué hacer. “Matate, amor” no es una novela sobre el afecto y la pasión ausentes o desaparecidos, sino de los que permanecen empolvados, malolientes, en un rincón de la casa.

2. "Bodegón"

Autor: Enrique Verástegui
Género: Poesía
Páginas: 82
Editorial: Vallejo & Co.

El hallazgo procede de periódicos, revistas y otros archivos sueltos que seguramente esconden más retazos de textos que tal vez nunca salgan a la luz. Los poemas recuperados de Enrique Verástegui, uno de nuestros vates vivos más importantes, ayudan a completar las piezas de un rompecabezas delirante, en particular el que corresponde al período 1973-1976.

De allí el título de este volumen, pues, como dicen los editores Renzo Porcile y Luis Enrique Mendoza, presenta “desde la frialdad imperturbable del bodegón, aquello que completa la escena y que, aunque artificio, pretende evocar la continuidad de lo natural, la ilusión de que todo tiene un lugar inherente”. Y esa escena se articula a manera de continuación del extraordinario “En los extramuros del mundo” (1972), con la habilidad para recrear escenas muy vívidas y potentes, escritas con el aroma inconfundible de las calles y al mismo tiempo la intelectualidad de un Góngora, un Liszt o un Seurat.

“¿Quien pintó una flor no pintó el olor de esa flor?”, se pregunta válidamente Verástegui, y en ese verso parece volcar la clave de su poética: la creación artística anudada indesligablemente a la realidad más palpable. Es este un libro que no solo se lee, sino que se mete por los poros.

3. "El cuento de la señora Gallina"

Autoras: Andrea y Claudia Paz
Género: Infantil
Páginas: 36
Editorial: Planeta Junior


No es novedoso, pero es usualmente efectivo. El recurso del relato dentro del relato ha servido siempre para poner a dialogar a dos o más obras entre sí, jugar con el concepto de la autoría, contrastar tonos narrativos, entre otras posibilidades.

En esta sencilla historia infantil, las hermanas Paz Medrano, de amplia producción en el género, utilizan la herramienta de colocar un cuento dentro de otro cuento, y para hacerlo aun más clásico aprovechan el viejo truco del relato para dormir. En ese mecanismo interno, sus habituales personajes de figura animal adquieren roles de realeza, en un ambiente de príncipes, castillos, banquetes, e incluso de una prosa por momentos rimada, que le da un aire aun más ceremonioso. A todo ello se prestan también los dibujos de trazo grueso y colores que cubren las páginas hasta los márgenes, y un disco con canciones que complementa interactivamente al libro. Y, en el fondo, un infaltable mensaje de solidaridad a manera de enseñanza.

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