Por Ángel Navarro Quevedo

En una gala que prometía brillo, coronas y espectáculo global, Miss Universo 2025 terminó sumergido en una tormenta mediática sin precedentes. Lo que debía ser la celebración máxima de la belleza y la representación cultural terminó convertido en un campo de quejas, denuncias y tensiones internas que hoy sacuden a la organización internacional.

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