Redacción EC

Hace un año, Chiara Macchiavello creó Escudo, una marca de ropa pensada en el diseño peruano. De hecho, cada prenda nace de la inspiración de nuestras tradiciones ancestrales, pero, como la misma diseñadora se lo dice a El Comercio, lo que busca es reinterpretar. "No me apropio de los diseños y luego cobro más caro", explica. 

Así, junto a sus socias (su hermana menor Giuliana y Janice Rubini) buscan crear prendas que trasciendan, que cautivan por el trabajo a mano y sorprenden por la creatividad que está detrás. Por esto fue la marca elegida para inaugurar el Primer Fashion Edition, una franquicia que busca potencializar talentos peruanos de la industria de la moda. "Sentíamos que se necesitaba una plataforma costumizada para el diseño de autor contemporáneo con proyección internacional", cuenta Diego Purizaga, director de Tailor PR, organizadora del evento.

Así, el día martes, en el Puericultorio Pérez Araníbar, Escudo presentó su más reciente colección inspirada en la Amazonía peruana. De hecho, la diseñadora pasó más de una semana en la comunidad de Puerto Miguel trabajando junto a 40 artesanas. "Fueron días de compartir. Me enseñaron mucho y ellas a mí". La colección se armó a base de algodón pima y orgánico, corteza de árbol y los colores se obtuvieron gracias a semillas. Los accesorios, además, se crearon con madera. 

OTRO CONCEPTO

La pasarela fue distinta. Un salón en el puericultorio abrió sus puertas para colocar en el centro los asientos. El piso de madera y los techos altos transportaron a muchos. Se dejó a un lado (por fin) el tráfico, el ruido, el caos de la ciudad. Claro que la música (que realizó Pedro Garcia Miró) ayudó: fue hipnotizante. 

El evento fue bastante íntimo, pero grande en otros sentidos. Como los asientos estaban al centro, todos los asistentes tuvieron la oportunidad de ver de cerca las prendas, tantos sus detalles como sus texturas. Al terminar el desfile, Chiara escuchó los fuertes aplausos, sinónimo de que su trabajo estaba siendo reconocido. A los pocos segundos, el mismo se acercó a felicitarla y terminó con unos labios rojos pintados en el cachete. El cariño y la emoción fueron evidentes. 

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