Por Ángel Navarro Quevedo

Paul Flores tenía 17 años cuando subió por primera vez al escenario con Armonía 10. Delgado y con una timidez que apenas lograba disimular, vestía una camisa azul y pantalón negro. Sostenía el micrófono con ambas manos, como si en ese gesto encontrara seguridad. Frente a él, el público esperaba. No había pantallas LED ni efectos de luces, solo un toldo blanco y azul como fondo. Cuando sonaron los primeros acordes de “La última carta”, bajó la mirada, respiró hondo y susurró el nombre de la orquesta antes de empezar a cantar.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: