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Blades, Sanz y cocineros del Perú unieron música y gastronomía

Destacados cantantes se reunieron con los mejores cocineros de nuestro país en una mesa común

Blades, Sanz y cocineros del Perú unieron música y gastronomía

Blades, Sanz y cocineros del Perú unieron música y gastronomía

Rubén Blades le gusta la comida china. Mucho. La busca con regularidad en su natal Panamá –donde admite que es bastante buena, aunque pocos lo sepan– y lo hace cada vez que visita el “otro lugar” donde también la encuentra sabrosa: el Perú. “La colonia china en Panamá ha contribuido mucho al desarrollo nacional”, le cuenta el maestro de la salsa con vocación política a un entusiasmado Alejandro Sanz y a los tres cocineros más premiados del panorama local: Gastón Acurio, Mitsuharu Tsumura y Virgilio Martínez. Los cinco se han reunido en la Casa Moreyra para cocinar y conversar de aquello que alimenta (en el sentido literal y figurativo) todas sus pasiones. Sanz, quien tuvo por años una cocinera peruana, se encargará de servir un tiradito. Blades (de paso por Lima para brindar un concierto como parte de su gira de despedida, donde estará acompañado de Sanz y otras figuras) pidió preparar un lomo saltado. Lo que no sabía hasta que se encontró a Gastón Acurio es que esa receta tiene una base china.

BANDA SONORA

 En la cocina de Astrid & Gastón, los aromas de un wok humeante –el mismo en el que el contundente lomo saltado acaba de llegar a su punto– inundan el ambiente. Que en la tierra del cebiche este resulte siendo el plato favorito de Blades no sorprende a quienes mejor lo conocen. Debido a un viejo trauma de infancia, el cantante no come ni pollo (“cuando era niño mi abuela iba al mercado, compraba los pollitos, se hacía uno amigo del pollito y luego el pollito estaba en el plato”) ni pescado (“primero que olían mal y segundo que la cortadera era una vaina violenta”). Lleva toda una vida limitando su consumo de carne a la res y al cerdo. “Soy el mismo tipo de barrio, no exploro”, confiesa el ícono musical cuya idea del paraíso incluye una porción de concolón (el arroz pegado a la olla), frejoles y plátano. Y, si hay, un poco de lomito saltado para acompañar.

Alejandro Sanz, por el contrario, no pierde la oportunidad de comer pescados y mariscos cada vez que nos visita, y puede que haya encontrado el motivo: recientemente, el cantante descubrió en un test de ADN que es 10% peruano. Ávido consumidor de todo aquello que venga del mar, los erizos, conchas y langostinos que están dispuestos sobre la mesa despiertan todo su interés. “Soy un animal omnívoro”, bromea el cantautor español a Mitsuharu Tsumura, quien lo corrobora con sustento: ya ha tenido en repetidas ocasiones a la estrella pop en la mesa de Maido, actual número 2 de la lista de los mejores restaurantes de Latinoamérica. “La comida peruana tiene mucho que ver con lo que a mí me gusta”, confiesa Sanz. “La peruana y la española son culturas que respetan mucho el producto, lo escogen bien, lo saben cuidar. España consume cinco veces más pescado que todo el resto de Europa. Yo me siento muy cercano a esto”, afirma Alejandro mientras coloca elegantes láminas de lenguado sobre una leche de tigre espesa y poderosa. Blades, desde la otra esquina, solo observa. No probaría un bocado ni aunque Alejandro Sanz y Mitsuharu Tsumura se lo ofrecieran servido en cuchara. Así son sus reglas.

 INGREDIENTE DE CAMBIO

“El que tiene más pasado que futuro tiene que empezar a organizar su tiempo mejor”, sostiene Blades cuando Gastón le pregunta los motivos por los que deja la salsa. “Hay cosas que tengo que cuadrar de otros lados”, añade el músico mientras recuerda el primer viaje que hizo a nuestro país. La Lima de los ochenta lo recibía en aquel entonces en la emblemática Feria del Hogar. “Yo no sabía que iba a ir gente, y estaba lleno. Toda la vida estaré muy agradecido por eso”.

Sentados en una misma mesa, un mensaje sirve como ingrediente común para el menú: el poder transformador e inspirador que tienen la música y la gastronomía en los territorios que, aunque lejanos en geografía, comparten un mismo idioma. “Somos gente sensible, que hacemos música, pero cualquier expresión artística nos habría valido si hubiésemos sido mejores en otras cosas, como la cocina”, explica Sanz. “Uno de los problemas más graves que yo encontraba en Panamá era la baja autoestima”, continúa Rubén Blades. “Se negaba la identidad. La posibilidad que tenemos todos de hacer cosas. Esto –la comida, la música– lo que hace es que eleva la autoestima, creas un espacio de admiración hacia lo interno, y eso tiene un impacto tremendo”, finaliza. En esta, la tierra donde la gastronomía se convirtió en un arma social, entendemos muy bien a qué se refiere.

Una sartén de lomo saltado, una fuente de arroz y un plato de tiradito ha servido para unir la vida y las historias de cinco hombres que han cambiado, cada uno a su manera, la sociedad en la cual se desenvuelven. Comiendo todos cuchara en mano, y de la misma olla, recuerdan sus logros, sus luchas y sus sueños. Pero sobre todo recuerdan a sus padres, el comienzo de todo. Quizá ahí esté la magia que solo se encuentra en un plato de comida o una canción. Cuando llegan al alma, ahí se quedan. “Tú vas a ser presidente o presidiario”, le dijo alguna vez la madre de Rubén Blades a su apasionado hijo, antes de ser famoso.

De momento, al salsero le queda pendiente probar el tacu tacu.

Más información Evento: Festival All Access 2016. Participan: Rubén Blades, Alejandro Sanz, Eddie Palmieri, Jorge Drexler y Editus. Lugar: Estadio Nacional. Fecha: sá-bado 22 de octubre. Horario de inicio: 6 p.m. Boletos:Tu Entrada. www.facebook.com/allaccessperu


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