Por Ángel Navarro Quevedo

Basta con unos segundos de interrupción tecnológica—un colapso masivo del sistema informático—para destruir cualquier país cuya rutina dependa de celulares, tablets, laptops o sistemas de comunicación. Es decir, nadie está a salvo. Bajo esa premisa inicia la nueva serie de Netflix, que pone sobre la mesa una catástrofe digital orquestada por hackers, una amenaza que no está lejos de la realidad.

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