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El cantante Bilal Hassani, representante de Francia en la próxima edición de , estuvo esta semana en Israel para grabar su vídeo promocional para el concurso, que se celebrará entre el 14 y 18 de mayo en Tel Aviv, y se reunió con miembros de la comunidad de la ciudad.

"Gracias por la cálida bienvenida. Pasé un tiempo increíble en Tel Aviv y estoy muy triste por tener que irme", dijo Hasani durante sus encuentros con varios grupos que integran la comunidad homosexual, bisexual y transgénero de Tel Aviv, informó el consistorio de la urbe en un comunicado.



"La canción 'Roi' ('Rey') que tocaré en Eurovisión habla de aceptación y amor propio, y agradezco que gracias a vosotros pueda ser yo mismo, independientemente de lo que digan los demás", añadió el artista, gay y magrebí, que ha sufrido una doble discriminación por su condición y origen, recibiendo multitud de insultos homófobos y racistas por redes sociales.

El joven, de 19 años y de origen marroquí, destaca por las pelucas que lleva durante sus actuaciones, y a finales de enero fue elegido como estandarte francés para la 64a edición de Eurovisión.

El próximo mayo la voz ligeramente áspera del joven parisino competirá en Tel Aviv con el objetivo de llevar a Francia a lo más alto, algo que no sucede desde 1977, cuando se impuso Marie Myriam con "L'Oiseau et l'Enfant".

Es la primera vez que Israel celebra Eurovisión en Tel Aviv, después de haber sido anfitrión en dos ediciones en Jerusalén en 1979 y 1999, y la expectación es máxima, con las entradas que ya se han puesto a la venta. La compañía de radiodifusión pública israelí Kan, organizadora del evento, trabaja "día y noche para hacer de Eurovisión 2019  el evento más espectacular que se haya realizado nunca en la historia de la competición y de Israel".



Durante los últimos meses, varios colectivos, entre los que están numerosos artistas locales e internacionales, incluidos el músico Roger Waters o el director de cine Kean Loach, piden que no se celebre Eurovisión 2019 en el país por la política israelí hacia los palestinos, en una campaña ligada al Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Entre estos también están más de 60 grupos de todo el mundo de lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGTB+) que condenaron el uso que consideran hace Israel de Eurovisión, con fuerte apoyo de este colectivo, acusaron al país de "avanzar su agenda Pinkwashing (Lavado Rosa)" y pidieron también el boicot del evento.