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María Arnal: "No quiero la etiqueta de la música de protesta"

Junto con Marcel Bagés, la cantante catalana forma un dúo que ha sabido honrar a las víctimas de la Guerra Civil española con belleza y dignidad. Fenómeno musical tiene su noche en la FIL Lima

María Arnal y Marcel Bagés. (Foto: Difusión)

Lo sublime y lo terrible: en el disco debut de María Arnal y Marcel Bagés conviven el amor, la crítica social y las fosas comunes. (Foto: Difusión)

Los cuerpos de 104 víctimas de la Guerra Civil, hallados en el 2010 en una fosa abierta en La Pedraja, cerca de Burgos, lucían insólitas señales de conservación: 45 cerebros y un corazón momificados a causa de la humedad y la acidez del suelo. Muchos leyeron el simbolismo del hallazgo, como si, a pesar de los 80 años bajo tierra, el franquismo no hubiera podido desaparecer las ideas libertarias contenidas en esos órganos.

A partir de esta suerte de victoria poética, la cantautora María Arnal (Badalona, 1987) compuso un disco de brutal belleza. La canción que da nombre al disco se inicia con ironía: "Encontraron (donde siempre supieron) 45 cerebros y un corazón". Arnal es clara: no se trata de encontrar nada, pues la gente tiene muy claro dónde encontrar su memoria.

"Tras la muerte de Franco, muchas personas salieron a desenterrar a sus muertos, sabían exactamente dónde estaban las fosas, pero el gobierno empezó a prohibirlo. Así, lo único que recibieron los familiares de las víctimas fue un silencio de 80 años de humillación", añade la cantante. Acompañada por el músico Marcel Bagés, Arnal se presentará en la FIL Lima y el Centro Cultural de España como parte de las actividades del país invitado de honor.

—Paco de Lucía decía que su mayor estímulo para ser guitarrista fue vencer al hambre. ¿Cuál es el estímulo para una cantante de la generación 'millennial'?
Cada uno tiene su lugar desde donde crear música. En mi caso, me interesa mucho expresarme de una manera crítica. El disco "45 cerebros y un corazón" es una mirada crítica a la dictadura del franquismo y sus consecuencias. Nuestra generación no vivió aquello, y precisamente por eso nuestra crítica está liberada del miedo.

—Tu disco se inspiró en el hallazgo de 104 cadáveres, víctimas de la Guerra Civil. Otras noticias nos hablan de fascistas protestando contra la exhumación de Franco. ¿Las heridas de la historia española resultan ser, básicamente, subterráneas?
Son subterráneas porque así se ha querido. Cuando se acabe el miedo y estos restos no sean parte de una historia vieja sino de algo real que se pueda tocar con las manos, entonces habrá más preguntas. Por cierto, a nadie le sorprende ver a los fachas en el Valle de los Caídos. Hay partidos políticos que han gobernado el país y que se alimentan de eso.

—¿Crees que ha resucitado la canción protesta?
Obviamente, algo de eso resuena en nuestra música, pero nos cuesta mucho ponernos rótulos. Cuando pensamos en la música de un cantautor de los años 70, pensamos en una guitarra simple que acompaña una letra potente. Pienso en mi música no tanto desde el resultado de su sonido, sino desde la experimentación que me permite crearla. Es importante que las letras digan cosas, pero no quiero la etiqueta de la canción protesta. Sería una manera muy parcial de escuchar nuestra música.

—En tu disco se siente el eco de lo ancestral pero también el aliento contemporáneo. ¿Como entiendes la tradición?
La tradición es como un barro, algo muy sucio y mezclado. Algo que está allí para que lo cojas y le des forma. No es algo sublime ni sagrado. No es una intocable pieza de museo.

—En tus letras, la ironía tiene un papel fundamental...
Me gusta mucho trabajar desde lo emocional, pero cuando este sentimiento empieza a ser demasiado actuado, ya no me interesa. La ironía me permite ser crítica y servirme de lo emocional, pero sin regocijarme en él.

—Cantas tanto en castellano como en catalán. ¿Cómo enfrentas los excesos del nacionalismo?
Mis lenguas son esas y las uso como me da la gana. Nadie me tiene que decir cuál es más o menos mía. Desde el gobierno del PP hubo una intención de criminalizar un movimiento pacífico. Hay gente en prisión que no debería estar allí. No solo dirigentes nacionalistas, sino incluso raperos que cuestionaron la figura del rey. Ahora que ya echaron al gobierno de Rajoy, vamos a ser muy exigentes con el nuevo. El PSOE también nos ha decepcionado millones de veces.

—¿Qué influencias musicales reconoces en tu trabajo?
¡Millones! Desde las voces anónimas registradas en antiguas fonotecas, de las que aprendí giros y melismas, hasta grandes músicos como Björk o Patti Smith.

— ¿Y de las poéticas?
Para este disco, intenté trabajar una voz poética que resonara en el folclor, que nos remita a las jotas o las canciones de baile tradicional. Con rimas muy sencillas pero resultonas. Alguien que me inspira muchísimo es Violeta Parra. A ella la he tenido muy presente al escribir las canciones.

—¿Y que hay de Serrat? ¿Qué le dirías a quienes lo acusan de "fascista"?
Serrat es ya una institución en sí mismo. Cuando eres una autoridad, una figura pública, es muy complicado que lo que digas no sea manipulado. Si Serrat quiere decir algo, pues que haga un superdisco. ¡Me encantaría que sacara algo nuevo!

Presentaciones

En C. Cultural de España: "Aves raras. Versos sueltos": recital con María Arnal y Marcel Bagés. Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz. Jueves 2 de agosto, 8 p.m.

En la Feria del Libro: Concierto de María Arnal y Marcel Bagés. Auditorio Blanca Varela. Sábado 4 de agosto, 9 p.m. Conversatorio de las cantautoras María Arnal (España) y Magaly Solier (Perú) con la escritora Katya Adaui. Auditorio César Vallejo. Domingo 5 de agosto, 7 p.m.

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