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Conoce al chileno investigador de la obra del compositor arequipeño Pedro Ximénez

Desde Arequipa, habla el musicólogo José Manuel Izquierdo que le viene siguiendo la pista al redescubierto compositor al que califica de 'rara avis'

José Manuel Izquierdo

Doctor en Musicología por la Universidad de Cambridge, Izquierdo llegó a Arequipa para brindar una conferencia sobre Ximénez Abril Tirado. (Foto: Alessandro Currarino)

— ¿Cómo llega a ti Ximénez?
Yo hace varios años que estudio la música de José Bernardo Alzedo, el autor del himno nacional, quien en su libro dice que Pedro Ximénez de Arequipa era el mejor compositor de su generación, y eso siempre me llamó la atención. Hasta que un día supe esta historia de que habían encontrado la música de Ximénez en Bolivia, en un baúl. Apareció toda esta música, y fui como musicólogo a trabajarla en el archivo en Sucre, a catalogar lo que estaba en la catedral, a ordenar la historia de cómo era esta música.

— ¿Cómo armas este rompecabezas?
Es realmente eso, un rompecabezas, porque aparece este baúl y la música se vendió, al principio, al mejor postor, por partes. Se vendieron los legajos de cada parte instrumental, lo que implica que, si quiero reconstruir una sinfonía, el violín lo tiene un coleccionista en Suiza, la viola está en la catedral, el chelo en el Archivo Nacional y otra parte con un coleccionista en La Paz. Se desordenó mucho el repertorio, hasta que el Archivo Nacional de Bolivia compró un 70% de la colección, y luego han seguido apareciendo cosas. Este año, por ejemplo, han aparecido más (partituras) en la Biblioteca Nacional de Lima. Pero lo del baúl es una historia misteriosa, porque yo conozco distintas versiones sobre esto. Desde que en realidad no fue un baúl y siempre se supo que estaba allí, ordenado, hasta versiones de que efectivamente lo encontró un anticuario y comenzó a venderlo.

— ¿Qué hace a Ximénez tan grande?
La gran mayoría de músicos de su tiempo, del tiempo de la Independencia y de fines de la Colonia, trabaja para la Iglesia, con un sueldo. Pedro Ximénez no trabajó como músico de profesión. Él venía de una familia que tenía dinero, y hacía música por gusto. Escribió sonatas, sinfonías y conciertos, que es música que prácticamente nadie más en América Latina hacía en esa época. Hasta antes de Pedro Ximénez, en toda América Latina se conocían cinco sinfonías compuestas a principios del siglo XIX. De pronto aparece Pedro Ximénez y él solo compuso cuarenta.

— ¿Cómo cayó en el olvido?
Pedro Ximénez creía en la confederación entre el Perú y Bolivia y se sumó al proyecto de Andrés de Santa Cruz, y cuando la confederación se quiebra, queda olvidado en las páginas de la historia. En Arequipa él había vivido cerca de la iglesia de La Merced, y su familia estuvo muy bien conectada, así que en su casa había tertulias. Mariano Melgar, por ejemplo, participaba en esas tertulias. Pero sabemos muy poco de su personalidad porque, a diferencia de otros músicos como Alzedo, es bastante parco en palabras. Es un tipo que escribe 700 obras de música, pero en cuanto a cartas pareciera que escribió muy poco o nada.

— ¿Qué nos dice su música de su pensamiento?
Hay dos grupos de música. La que él compuso en Arequipa es principalmente música para conciertos que hacía en su propia casa: sinfonías, cuartetos de cuerdas, cosas muy complicadas para instrumentos. Y cuando llega a Bolivia ya es maestro de capilla y escribe más música sacra.

— ¿Era un hombre de fe?
No lo sé, porque cuando llega a Bolivia y le dicen que tiene que ir a todas las misas él dice que le da "lata", que él quiere componer. Comparándolo con Alzedo, cuando este escribe música para textos religiosos, interpreta el texto, le da sentido y se nota que cree lo que dice. En cambio, cuando uno escucha las misas de Ximénez, son como sinfonías con una letra encima. Es música que no trata de ser espiritual, sino impresionante; música muy compleja. Y un detalle es que, hasta donde sabemos, Pedro Ximénez es el primero que incluye aires nacionales en su música de concierto en América Latina: yaravíes, ritmos que parecen entre marinera y chacarera.

— Por otro lado, también era guitarrista. Un ser multifacético.
Sí, y eso también es curioso, porque dentro de la historia de la música tenemos pocos compositores que creen desde la guitarra. En el siglo XIX, la mayoría son pianistas. El trabajo de Ximénez para guitarra está compuesto por aproximadamente 400 obras, y entre esas tiene una llamada “Mis pasatiempos al pie del volcán”. Pero la pregunta es: ¿Por qué alguien escribiría una sinfonía? Y yo digo: "Bueno, Mozart escribe sinfonías porque la sinfonía en Viena es un género público, o sea, la gente paga una entrada, va a un concierto y es prestigioso para su carrera". ¿Pero por qué alguien en Arequipa estaría componiendo sinfonías? Si nadie en Lima, en Río de Janeiro, Buenos Aires o Ciudad de México escribía sinfonías, ¿qué hace este tipo escribiendo sinfonías en Arequipa?

— ¿Por qué lo hacía?
Mi conclusión es que tenía una especie de verborrea musical, que no podía parar de componer. Compone una melodía tras otra. Si uno ve sus sinfonías, no son como una de Beethoven, que te da un tema como papapapaaam, y lo desarrolla. Ximénez te da una melodía, otra melodía, y otra, y a veces en un movimiento tienes treinta melodías. Es una capacidad de composición impresionante donde él toma estos modelos europeos, pero hace cosas inesperadas con ellos.

— ¿Es un compositor único?
Sí, yo diría que sí, y creo que la impresión de todos los musicólogos en América Latina es que es una 'rara avis', un personaje que escapa a todas las normas de lo que conocíamos.

— ¿El Rossini de América?
Eso le dijeron en diarios de la época, cuando se tocaba su música en Lima o en Bolivia, varias veces lo mencionan como el Rossini de América. Por dos cosas. Una, porque Rossini era el compositor más famoso de la época. Y lo otro es que, al igual que Rossini, escribe muchísimo, o sea, esta cosa de fluidez de melodía tras melodía. Ahora, él se parece más en estilo a Haydn, y a Mozart un poco. Por otro lado, Ximénez era hijo nacido fuera de matrimonio, así que no pudo haber optado a una educación formal. Su opción fue tomar un oficio artesanal, y entre los oficios artesanales los más prestigiosos eran los de médico, pintor y músico.

— ¿Cuán cierto es que hay yaravíes de Ximénez en "La traviata", de Verdi?
Eso es totalmente improbable. Hay todo un tema con si en "La traviata" hay yaraví, pero hay más hipótesis de si hay influencia del himno nacional en algunas óperas. Hay mucho de esa fantasía con Ximénez. Él editó su colección de cien minuetos en París, en 1844, y editó sus "Pasatiempos al pie del volcán" en Europa, y hay por lo menos dos comentarios. Uno de un viajero inglés que dice que Ximénez tenía contacto con Spohr, que era el músico más famoso después de Beethoven, de la época de Mendelsohn. Y puede ser. También hay otro que dice que le mandó su música a (Fernando) Sor en España, y que le gustó mucho. Ahora, yo sí creo en esos comentarios que dicen que si Ximénez hubiera vivido en Europa hubiera sido considerado uno de los maestros europeos. Hubiera escrito de otra manera también, pero el talento lo tiene, eso es seguro.

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