Por Alfonso Rivadeneyra García

El mundo la vio crecer. Primero en el canal de cable infantil Nickelodon, después en la música, donde terminó de convertirse en una diva del pop. Ariana Grande (33) conoce lo que es vivir bajo la mirada ajena. Esta semana la noticia de su alejamiento temporal de los escenarios incrementó las discusiones, o mejor dicho la especulación, sobre su apariencia física y salud. Todo el mundo y su perro parece tener algo que decir sobre ella, sin considerar, tal vez, el valor del silencio.