Por Ángel Navarro Quevedo

Para quien baila de verdad, el secreto de la salsa no está en los pies. Ni en las vueltas que uno le dé a la pareja. Está en el oído. Separar cada instrumento hasta encontrar la “clave del son”. El golpeteo que marca el paso, aquello que le da sentido al movimiento del cuerpo. El resto es pura experiencia, ya sea ganada en salsodromos o en una reunión familiar. La noche del sábado, Victor Manuelle, Marc Anthony y Rubén Blades pusieron a prueba la audición de casi 50 mil salseros quienes mostraron sus mejores pasos la noche del jueves en el Estadio Nacional.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: